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Jueves, 13 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 21 mayo, 2012



Pese a conquistar el Club Sport Herediano el campeonato, su dirigencia está obligada a una reingeniería.
Un club de fútbol que se dice profesional no se puede manejar como pulpería y para comenzar, eso de firmar contratos en una servilleta, suena anecdótico y hasta folclórico, pero es poco serio.
Más serio aún cancelar salarios dependiendo del monto de las recaudaciones o de la buena voluntad de alguno de los patrocinadores. Los roces y posterior salida de Jorge Alarcón del sector administrativo del club, desnudó asuntos domésticos que ya se murmuraban en el entorno. Que los cheques no tengan fondos, no habla nada bien de quienes los firman, máxime si estos representan a las altas autoridades del equipo.
Cuando Herediano decidió jugar con Saprissa en el Estadio Nacional y el señor Alarcón organizó el partido, se esperaba una recaudación millonaria que mitigara los problemas económicos de la nómina, pero no se alcanzó la suma proyectada.
La tajada recibida, menor que la presupuestada, no pudo volar íntegra a la billetera de los jugadores que entraron en conflictos con la dirigencia en una etapa crucial del campeonato y que pudo costarles la clasificación.
Esta no es la forma de trabajar de un club profesional y si se coronó campeón todo el mérito al profesionalismo de sus jugadores, por convertirse en monarcas a pesar de…
En el programa Fútbol por Dentro de Erick Lonnis y Kristian Mora, hace tres semanas, dije públicamente que estaba seguro de que a Odir Jacques, Mario Sotela lo había firmado sin ofrecerle un salario alto fijo. El grueso del billete vendría por premios.
No tenía ninguna prueba para afirmar eso, pero lo intuí, en mucho por las canas y en mucho por el modus operandi de Sotela, un empresario que gusta vivir apagando incendios.
No suelta la lana de a golpe, la tira a poquitos.
A dos exfutbolistas, también directores técnicos presentes en ese programa, Roy Myers y Juan Carlos Arguedas, no les hizo gracia mi exposición sobre el pago a Odir, pues consideraron que trabajar así afecta el profesionalismo del gremio. En estos días, el propio Odir confirmó mi aseveración. La tajada grande de sus ingresos como técnico del Team, es por premios.
Nada de esto es bueno para el Herediano, un club profesional de fútbol manejado como pulpería. La cúspide, la cima invita al cambio. Manos a la obra.

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