Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 14 Diciembre, 2011


Herediano lo tiene todo para campeonizar.
El mejor equipo; las estadísticas del torneo lo favorecen; la nómina está completa, juega en casa donde está invicto y al frente, un técnico triunfador que en su cortísima trayectoria iniciada en este mismo torneo, solo conoce un término: éxito.
Alajuelense suma la fuerza mental que da un bicampeonato; buenos resultados de visita al punto de ser el mejor equipo cuando juega fuera de casa; recupera un par o quizá una tripleta de piezas titulares que le hacen mucha falta y un técnico tan exitoso o más que Jafet, pues como si fuera un perfecto lanzador de Grandes Ligas, lleva de dos, dos.
Dos campeonatos: dos títulos.
El “Team” es favorito, pero las fuerzas están bien equiparadas y lo vimos el domingo pasado en el juego de ida. Partido de control, muy táctico, poco emotivo; una anotación para cada equipo en acciones aisladas y casi idénticas; poca actividad en las porterías y un par de jóvenes estrategas al servicio de sus respectivas causas, pensando desde luego cada uno en lo que más les conviene a sus huestes.
La Liga no ganó en casa y la verdad es que no pudo ganar.
Herediano empató de visita y la verdad es que pudo ganar.
El juego estuvo un poco más para la visita que para el anfitrión, de ahí que a Soto se le preguntó si no fue cierto que sus discípulos perdieron una gran ocasión para matar la serie y respondió. “Esto lo decidimos en casa”.
Y agregó, indirectamente: “Ahí no nos gana nadie”.
Desde luego que el Alajuelense, a pesar de ser local, tuvo que planificar el juego por la ausencia de cinco de sus titulares, casi como que fuera visitante. Hay que ser honesto con este equipo y reconocer que ha sobrevivido a varias tormentas. Jugar en el medio campo sin Sarvas, Guevara ni Gabas y estar vivo en la final, es de mérito.
Nos parece que tácticamente el “Machillo” Ramírez suma una ventaja que adquirió en el juego de ida. Bien que mal, pudo maniatar al medio campo florense que es vital y Cancela, Cordero, Andrade, Cubero e incluso Obando no pudieron juntarse a construir fútbol como lo acostumbran. Pemberton recibió un gol y no tuvo mayores problemas.
Ahora con Sarvas, puede armar la cintura agregándole a Sancho, Valle y Guzmán y tener a Guevara de emergente, todas buenas noticias para un equipo que puede perfectamente llevar la final al punto que haya que decidirla desde el punto de penal.

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