Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 20 Octubre, 2011


¡Qué partido más extraño este último de Morelia y Alajuelense!
Y qué difícil analizarlo mirándolo por la televisión.
Y más complicado aún comentarlo, si como es mi caso personal, no sé absolutamente nada del equipo mexicano versión 2011, salvo que a su entrenador, Tomás Boy, lo vimos jugar muchas veces en Costa Rica.

Sucedieron varias cosas extrañas que analizaremos entre hoy y mañana.
Primero, que antes del viaje, toda la delegación del Alajuelense y los costarricenses, estábamos de sobra enterados de que la Liga, mínimo tenía que empatar para asegurarse la clasificación. Sin embargo, pasado el huracán de Monarcas, que arrasó en menos de 15 minutos con toda la historia del bicampeón nacional en la Concachampions, quedó la impresión y nosotros la vivimos en la sala de redacción, de que a pesar de ir cayendo dos a uno, el Alajuelense se clasificaba.
Alguno dijo por ahí que en caso de empate en puntos entre Morelia y Alajuelense, los manudos los eliminaban, gracias al golazo de Pablo Gabas. Los erizos anotaron en México y Monarcas no anotó en Alajuela.
Como dicen popularmente, se corrió la bola desde el parque de los mangos hasta el estadio José María Morelos y parece —por lo que vimos—, que el run run le llegó a Oscar Ramírez porque apenas el Morelia le empató, metió a Christopher Meneses, por cierto responsable en mucho del segundo gol de los mexicanos por su pésima marca en el tiro de esquina a Miguel Sabah y después de que cayó el segundo gol del Morelia, el técnico del Alajuelense se notó más preocupado en que Monarcas no le metiera el tercero, que en buscar la Liga el empate.
Nosotros en la redacción de LA REPUBLICA, empezamos a escuchar de parte de varios compañeros esa argumentación, de que Alajuelense se clasificaba aun perdiendo por un gol, pero quedaba eliminada si le metían el tercero y el comportamiento táctico del Macho Ramírez parecía dar razón a esta falsa argumentación, reforzada con el ingreso de Elías Palma a siete minutos del final.
Pero, otros compañeros en el periódico decían: ¿si Morelia está eliminado ganando 2-1, por qué no aprieta, por qué no se apura, por qué no busca el tercero? La confusión estuvo a la orden del día, pero se aclaró pocos minutos después de que el inepto árbitro panameño Roberto Moreno, pitó el final: Alajuelense había quedado contra las cuerdas y solo el Motagua lo puede clasificar. Sigo mañana.

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