Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 26 Septiembre, 2011


No puede ser posible que parte del saprissismo esté molesto por la nacionalización y posible convocatoria de Pablo Gabas a la Selección Nacional.
Solo esto puede explicar tantos comentarios adversos al hecho.
Me parece que quienes apoyamos la eventual cita de Gabas a la tricolor, lo hacemos por su carrera deportiva desde que debutó con Santa Bárbara y jamás porque se haya jugado un partidazo ante el Galaxy de Los Angeles.
Las credenciales del argentino, ahora costarricense, se remontan a su trayectoria completa en el fútbol nacional y no solo a una etapa de esa carrera. Repasando su historial deportivo se debe respetar el criterio de quienes no le ven condiciones para llegar a ocupar un puesto en la Selección Nacional y quienes sí se las vemos, pero están equivocados quienes afirman que Gabas iría al seleccionado solo por unos cuantos y pocos partidos que ha jugado bien con Alajuelense.
El punto es este.
¿Ha mostrado Pablo Gabas condiciones futbolísticas para ser convocado a la Selección Nacional durante toda su carrera deportiva en Costa Rica?
Quienes responden que no, están en todo su derecho, pero que no lo hagan solo porque Gabas juega con la Liga, pues eso es un infantilismo; una chiquillada propia de fanáticos.
Los aficionados que adversan el posible llamado de Pablo al seleccionado deben tener argumentos sólidos y probarlos, de manera que convenzan que este mediocampista en todos sus años de carrera en Costa Rica ha sido un jugador más, no ha mostrado nada especial y hay decenas mejor que él.
No es que si se selecciona a Gabas hay que seleccionar a todos los demás extranjeros. El tema es si Gabas merece o no ser seleccionado y muchos creemos que sí se lo merece, no porque juegue con el Alajuelense, sino por lo mostrado en sus años de carrera.
Seleccionar a Gabas no es un irrespeto para la Selección Nacional, porque entonces decenas de selecciones en todo el mundo igual serían o han sido irrespetadas. No hay que ofuscarse; no hay que fanatizarse; estamos ante un muy buen futbolista; un caballero dentro y fuera del campo; con raíces ya criollas, que decidió ser costarricense, que juega bien al fútbol y que la Selección Nacional puede aprovecharlo.
Nos extraña tanto alboroto; tanta reacción negativa, de un suceso que personalmente creí, sería recibido con beneplácito y satisfacción por el entorno futbolero costarricense.
¿Fanatismo?

gpandolfo@larepublica.net