Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 29 Junio, 2011


Drogas en el fútbol; alcoholismo en el fútbol; corrupción en el fútbol; prostitución en el fútbol; agresión en el fútbol.
¿Qué le sucede al fútbol?
Definitivamente la industria aplastó a la diversión.
La FIFA, una de las multinacionales más poderosas del mundo económicamente, tiene fama universal de corrupta y así como reparte millones de dólares en naciones subdesarrolladas y de quinto mundo, con la excusa de que se desarrollen, aunque en el fondo la cooperación solo busca que los dirigentes de estas minúsculas naciones voten por la cúpula, que se reelige y reelige sin pudor, igual cobran sumas millonarias y se dejan sobornar para designar las sedes de los campeonatos mundiales, donde geográficamente a su jerarca se le ocurra.
La vida de reyes de los dirigentes de la FIFA, un selecto grupo de privilegiados que se protegen entre sí y expulsan del organismo a quien se atreva a lavar los trapos sucios fuera de casa (acaban de fumigar al negrito Wagner de pésima reputación), trasciende a sus federaciones afiliadas y la corrupción que impera en sus altas esferas es un pésimo ejemplo que desde luego se transmite, y lo peor, se copia en los niveles inferiores.
El odio y el rencor que los futbolistas sienten por los integrantes de la FIFA se retrata muy bien en el momento de las premiaciones de los grandes eventos, cuando la mayoría de los mejores futbolistas del mundo, a la hora de recibir copas y medallas, saludan a los magnates de FIFA por mero protocolo; otros ni extienden la mano y otros ni los alzan a ver.
¿Cuántos abrazos de Blatter, Platini, Beckenbauer y otros no han dado en el blanco?
Sin embargo, lo malo se copia más que lo bueno y en la industria del fútbol, que convierte de la noche a la mañana en millonarios a muchachos de poca escolaridad, sobre todo los de continentes subdesarrollados, se refleja cada vez con mayor notoriedad ese mal comportamiento de atletas que nadando en dólares y sin valores ni educación para manejar el tempranero éxito, se fugan tan fácilmente en el consumo de drogas como el alcohol y la cocaína; se prostituyen en los hoteles con mujeres probablemente de su mismo nivel educativo y se convierten fácilmente, por esa falta de valores, en las portadas de las revistas sensacionalistas y del corazón.
Lamentablemente, el fútbol de Costa Rica empieza a asomar la nariz en este mundo vacío y hueco.

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