Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 4 Abril, 2011


Terminamos con los análisis del trabajo de los diferentes departamentos de la Selección Nacional en su partido contra Argentina.
Ya lo dijimos: Keylor Navas, extraordinario.
Dennis Marshall y Johnny Acosta se jugaron un enorme partido; Celso Borges ayudó mucho a Acosta en el sacrificado trabajo de la medular, a la hora de presionar, sin marcas fijas a los talentosos mediocampistas argentinos.
Nos agradó mucho la labor de Oscar Duarte; al joven defensor del Saprissa no le tembló la pierna, no le pesó el uniforme y jugó un partido de irrespeto a la jerarquía de los Pastore, Sosa y Gaitán que lo proyecta bien hacia el futuro y le da la razón a La Volpe de su consistencia en las convocatorias. De los jugadores no legionarios, Duarte, Grant, Mora, Chiqui Brenes y Elizondo han sido los de mayor continuidad. Duarte canceló con creces esa confianza.
Don Ricardo manifestó que apenas estaba conociendo a Tuma Martínez y que le impresionó su forma de marcar, igual reconoció que en ofensiva, poco o nada aporta el italiano. Así que dejémoslo que marque.
A Heiner Mora le faltó creérsela más, como lo hicieron Acosta y Duarte; no jugó con la soltura como lo hace en el campeonato local y uno que sí quedó debiendo en las dos confrontaciones fue Bryan Oviedo. Jugó a un nivel inferior de partidos y convocatorias anteriores.
Michael Barrantes tiene una virtud; sus servicios filtrados en ataque; con ese detalle técnico que sobraba en futbolistas de épocas anteriores como Murillito, Danilo Montero, Gámez, Chinimba Rojas, Pato López, Paté Centeno, a don Michael le ha bastado para ser casi indispensable en la tricolor y jugar cómodamente en Noruega.
Ricardo la Volpe tiene que trabajar muchísimo para juntar y poner a caminar, pero unidos, los talentos de Bryan Ruiz y Cristian Bolaños; Costa Rica depende para aumentar el volumen de juego ofensivo de este par de mediocampistas. No pueden aislarse, no pueden esconderse; deben juntarse, buscar la pelota y ser mucho más protagónicos en cada partido.
Ruiz y Bolaños surgen por cuentagotas y Costa Rica necesita flujo y chorro de buen fútbol, para que entonces, Alvaro Saborío no se vea tan solo, aislado y fajándose ante tres o cuatro defensores que normalmente lo secan a pesar de la potencia de nuestro ariete.
Poner a funcionar ese tridente: Ruiz, Bolaños y Saborío es un trabajo urgente para el cuerpo técnico.

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