Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 19 Marzo, 2011


Dentro de este desmadre que vive y sufre la organización, más bien diríamos, la desorganización del campeonato mayor de fútbol, no me parece mala la sugerencia que expusimos en el programa Tano…qué tal, de declararlo nulo o desierto.
Los dirigentes, representantes, asambleístas, los abogados de los clubes, están metidos en un embrollo que no tiene salida porque cualquier decisión que se tome, va a favorecer y a desfavorecer a uno u otro equipo, a consecuencia de la desafiliación del Barrio México.
Con la primera medida se favoreció a los equipos que aún no enfrentaban a los mexicanistas; se les dio un triunfo 3-0 de un partido que no se jugó.
Incluso, nunca entendimos cómo los asambleístas se reunieron un día cualquiera, después de que Barrio México derrotó en la cancha a la Liga a tomar las decisiones que hicieron públicas.
Pregunto:
¿Si la Asamblea se hubiera celebrado antes del juego entre manudos y barriomexicanistas, entonces el Alajuelense también gana 3-0? ¿Quién fijó la fecha de la Asamblea para ese antes y ese después?
Porque el día que se celebró esa reunión, resultó decisivo para que los acuerdos que se tomaron, favorecieran a unos equipos y fueran en contra de los intereses de otros.
Ahora el Alajuelense apeló y el próximo martes habrá nueva decisión o se ratifica la anterior.
Alajuela pide que no se les den puntos ni goles a los equipos que aún no habían enfrentado al Barrio.
Si se acepta este argumento, un equipo como el Saprissa se vería total e injustamente condenado a no poder disputar en el terreno de juego los seis puntos que tiene pendientes ante el Barrio. Esto es totalmente ilógico.
Puede que lleve razón el abogado del Alajuelense en apelar la decisión anterior, pero lo que busca es una injusticia para el Saprissa y los otros clubes que deben enfrentar a la barriada, pues se les niega el derecho a disputar los puntos de esos partidos. Lo del Herediano forma otro rompecabezas y vendrán nuevas apelaciones que ensucian el campeonato.
Anulen el campeonato y lo sustituyen con un torneo corto, rápido, a muerte súbita, juegos de ida y vuelta, con una llave como en el tenis, que debe arrancar con 11 equipos y ver cómo se empareja con mejores perdedores, para sacar un ganador que podría ser el nuevo campeón emergente del verano. Quizá, con tiempo, se podría pensar en algo mejor, pero este desorden hay que detenerlo.

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