Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 28 Febrero, 2011


Definitivamente el arbitraje en los partidos del campeonato se vino a pique, después de aquel error monumental de Ricardo Cerdas, en este momento en el purgatorio, después de haber vivido junto a sus asistentes varios días en el infierno.
Se ha presentado un entorno asfixiante para los silbateros, que son despedazados por árbitros retirados que analizan sus trabajos en diferentes medios de comunicación; se dan reyertas públicas entre miembros de la Comisión de Arbitraje y algunos de estos analistas, polémicas de bajo nivel educativo y se siente en el ambiente, que los jueces mal preparados como lo afirman los ahora analistas, parece que no están soportando la presión que se cocina antes, durante y después de cada jornada y llevan a cabo arbitrajes muy lamentables, cargados de gruesos errores que lo peor, están incidiendo en los resultados finales de los partidos.

Se anulan goles que se ven legales y se permiten goles que, se nota, son producto de jugadas antirreglamentarias; se inventan faltas de penal que solo los jueces ven y se dejan pasar otras mucho más claras y nítidas que las señaladas.
El festival de expulsiones y tarjetas amarillas no lleva ninguna coherencia.
Sé que es mucho pedir que los árbitros de fútbol costarricenses, asimilen la cultura arbitral que se presenta en Europa, donde los jueces premian las buenas acciones ofensivas y permiten y dan válidas anotaciones que en Costa Rica son anuladas cuando se presenta el “peligro de gol” o por “proteger al portero”, para “evitarse problemas”.
Un gol tan hermoso como el segundo de Minor Díaz ayer a Santos, en Italia no lo anulan nunca. Se premia el espectacular remate de cabeza; el vuelo infructuoso del portero Wardy Alfaro que pega con el poste, porque cuando Minor remata, está más en línea a como lo hizo Olman Vargas en el segundo gol del Herediano.
Los árbitros europeos, no es que se saltan el reglamento; es que tienen el sentido común, la inteligencia y la lógica para promover el espectáculo, porque un partido de fútbol debe ser siempre un espectáculo y si se presentan jugadas dudosas que terminan en goles hermosos, prefieren otorgar el gol hermoso que anular la dudosa jugada.
Aquí no; aquí lo pitan todo, al revés y al derecho y tras que cuesta ver un buen partido, todavía se anulan las escasas jugadas bonitas que se presentan “para evitar problemas”.
¡No se vale!

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