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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 31 enero, 2011



¡Qué ambientazo el de ayer en el Ricardo Saprissa!
Y qué bonito partido.
De nuevo el llamado clásico del buen fútbol hizo honor a su nombre y es que los partidos de fútbol son más excitantes cuando a cada rato tienen que intervenir los porteros.
Cuando se ve acción en los marcos los aficionados saltan, gritan y se emocionan en las gradas y este es el condimento de los buenos partidos.
Abajo, el mito de que las transmisiones por la televisión ahuyentan a los espectadores; se trata de que el equipo de los amores esté jugando bien al fútbol, ganando partidos, entonces la clientela responde.
El coloso de Tibás se llenó y morados y florenses presentaron un vibrante partido, ganado justamente por la visita, aunque en esta ocasión al Saprissa no le salió nada y tampoco contó con suerte, esa agraciada compañera que tanto solventa situaciones apremiantes.
Un partidazo de Víctor Bolívar, en defensa de la meta morada, a pesar de que se tragó por mala colocación el primer gol de Esteban Ramírez, es el mejor testimonio de que Herediano voló metralla y de la buena.
Antes de que los discípulos de Alejandro Giuntini rompieran fuegos, guiadas las candelas por el propio Ramírez y José Carlos Cancela, el anfitrión tuvo aproximaciones certeras en el marco del joven Leonel Moreira, pero Jairo Arrieta y Willian Phillips las dejaron ir, por falta de brújula el primero y lentitud el segundo.
Un clásico que esta equilibrado, lo rompe un trallazo de Ramírez que sorprende a Bolívar adelantado y no fue gol por centímetros, pero enseguida, estos mismos personajes tienen que ver con el 1-0. De cabeza, Esteban le gana el viaje en el cielo a Yader Balladares y doblega al salido Víctor.
Desde luego que el Saprissa entra con las buenas intenciones de empatar el juego, pero frente a un rival que cuenta con una nómina como la rojiamarilla, capaz de cualquier trastada en instantes, todo puede pasar y sucedió que el saque largo de Moreira permitió la fuga de la Flecha, la falta de Bolívar, el penal y el 2-0 que ni Alonso Solís con su magia apagada, pudo revertir.
Y hablando del Mariachi, desde luego que los fanáticos del Saprissa no tienen la capacidad para analizar y reflexionar sobre el daño que le hacen al equipo y al grupo por esa insistencia en pedir a gritos a su jugador mimado, cada vez más temprano en los partidos. La distracción es total.

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