Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 10 Julio, 2010


El Mundial tenía cuatro favoritos
España y Alemania por Europa; Brasil y Argentina por América.
En segundo término, selecciones como Inglaterra y Holanda que siempre aparecen; en esta oportunidad a Italia pocos le dieron bola y tenían razón y desde luego, el mundo a la espera de alguna sorpresa, quizá de Costa de Marfil, el que se suponía representante más fuerte del continente africano.
Empezó la competencia, se fue deshojando la margarita y ahora solo quedaron dos; un favorito de primera línea: España y otro de la línea inferior: Holanda.
Las apuestas favorecen a la “furia roja”.
Habrán notado que en este Mundial, la credencial de favorito fue variando conforme se presentaban los equipos; de la primera fase emergieron como fuertes candidatos a la corona: Brasil, Alemania y Argentina.
Holanda ganaba pero no convencía y a España se le cayeron los pergaminos tras su sorpresiva derrota ante Suiza.
Después empezaron “las sorpresas”.
Chile no tuvo la capacidad de sostener la cima de su grupo o analizándolo al revés; España tuvo la capacidad de derrotar a los chilenos en un partido trascendental, que definía a cuál de los dos le tocaba Brasil en el siguiente turno. La rifa se la sacó la “roja” suramericana, que enseguida fue despachada por los brasileños y la otra “roja”, la furia, evitó esa confrontación ante la potencia suramericana que al rato, también viajó temprano a casa despachada por los tulipanes.
Entonces, empezó el vaivén de los favoritos.
Ya no estaban los dos grandes suramericanos; quedó Alemania como candidato más firme y empezó a tomar fuerza Holanda. España, calladita y a la orilla, empezó a ganarle a todo el mundo por un gol de diferencia, poquito pero sustancioso; liquidó a Paraguay y se instaló en semifinales.
Holanda tuvo la osadía de eliminar a Brasil y por el cono sur sacaba la cara la aguerrida Uruguay, grata sorpresa del evento.
Y llegaron las semifinales: la mayoría del mundo, excepto el pulpo Paúl dictó sentencia. ¡Pasan Alemania y Holanda! Y fallaron en la mitad del veredicto.
Ahora, de cara a la final, como España eliminó a un rival supuestamente más fuerte que el que tuvo Holanda y como España fue favorita desde antes de que arrancara la competencia, mantiene esa etiqueta para el duelo vital que pone fin a la Copa del Mundo, a menos que el entrenador tulipán halla descubierto en tres días la fórmula para frenar el endemoniado “chiqui chiqui” de la cintura española.

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