Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 6 Julio, 2010


Tengo la impresión y hablando de tácticas, de que este Mundial le ha dado al líbero en defensa, entierro de primera.
Honestamente reconozco que no vi jugar a varios seleccionados en la primera fase, pero los demás que observé, jugaron con línea de cuatro y el 95% de ellos, con dos volantes recuperadores o de marca.
Así jugaron Brasil, Alemania, Holanda, Argentina, Italia, Inglaterra, Uruguay, España, Paraguay, Chile y supongo que los seleccionados africanos y asiáticos de los que cuesta mucho aprenderse sus nombres.
Todavía no he visto a ningún seleccionado, jugando con líbero, dos centrales y carrileros.
La mayoría de las selecciones completan su formación después de ese par de medios de marca, con un volante mixto; luego el famoso número 10, creativo; un número 8 que es como un enlace entre el 10 y el 9, que es ahora único puntero.
Pongamos de ejemplo a Brasil: línea de cuatro: Maicon, Lucio, Juan, Bastos; dos volantes recuperadores: Gilberto y Felipe Mello; un volante mixto (Elano-Alvez); un 10; Kaká, luego un 8 (Robinho) y un 9, Luis Fabiano.
Se puede hablar de un 4-4-2 elástico, donde los cuatro hombres de la cintura resultan la parte vital del equipo, porque son los que dan el equilibrio a la oncena.
Esos cuatro hombres del medio campo son los que bajan a fortalecer la retaguardia y suben a reforzar el ataque y es en esta línea vital donde Alemania se presentó sumamente fuerte y donde se hundieron brasileños y argentinos.
Sami Khedira (finalmente fue el sustituto de Ballack), Thomas Müller, Mesut Ozil y Bastian Schweinsteiger, uno mejor que el otro, le otorgan a la cintura del equipo teutón una fortaleza que ningún otro seleccionado ha mostrado y este ha sido su punto más fuerte. Lukas Podolski juega con el número 10, pero funge como 8 a la espalda de Miroslav Klose.
Habrán notado que pocos o ningún seleccionado juega con las dos puntas unidas; siempre uno está a la espalda del otro: Forlán de Suárez; Villa de Torres; Robinho de Fabiano; Sneijder de Kuyt y Tévez de Higuaín, de manera que el trabajo de los goleadores para ser exitoso debe ser certero y eficiente, porque deben meter lo poco que les llega.
En este sentido, David Villa ha sido fenomenal.
Tácticamente el tema da para más análisis.
Concluyamos por ahora que en Sudáfrica murió el líbero y esperar qué copian y aprenden de esto los entrenadores costarricenses.

gpandolfo@larepublica.net