Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 25 Mayo, 2010


Quienes hemos sido fiebres del fútbol desde niños y fuimos ávidos lectores de las crónicas de Jorge Pastor en La Nación; escuchábamos Radio Excelsior, cátedra deportiva diaria y asistíamos regularmente al Estadio Nacional a ver jugar los mejores equipos del mundo, desde luego que recordamos del famoso “catenaccio” con el que Helenio Herrera llevó hace 45 años al Inter a ganar la Champions.
Pero no es cierto como se analiza hoy, que el sistema táctico que utilizó José Mourinho para que el Inter eliminara al Barcelona y después liquidara al Bayern, sea semejante al que puso en práctica el “Mago” argentino en los 60.
El candado de Herrera era eso; una cerradura; era un autobús detenido frente a la portería azul y negra; el Internazionale de Mourinho es otra cosa y el gran mérito del entrenador lusitano es que con mucho trabajo y en busca de los futbolistas que requería para cada puesto, formó un equipo y utilizó una estrategia que curiosamente, no se puede plasmar, ni en un 4-4-2; ni en un 3-5-2; ni en un 4-5-1 y aunque Louis Van Gaal, herido por la derrota de su club, haya criticado la forma de jugar del Inter, como si utilizara un 1-9-1, la pura verdad es que esa fórmula que trabajó Mourinho en los entrenamientos y puso en práctica especialmente en los juegos en Barcelona y algo similar en el Bernabéu no se puede remitir a un sistema aritmético determinado.
El Internazionale de Mourinho lo que ha hecho es regalarle el balón al rival, que ellos lo tengan, pero que vean por dónde pasan. ¡Y no pasan!
¿Por qué?
Porque se ha perfeccionado el sistema y porque el Inter halló los futbolistas adecuados; más que hallarlos, Mourinho los remodeló.
Incluso remodeló desechos…¿o acaso Lucio y Samuel no fueron descartados por Bayern y Real Madrid respectivamente?
¿Y, Eto’o?
El otrora número nueve del Barcelona es un futbolista totalmente distinto en el Inter; Mourinho lo convirtió en un todoterreno afiliado al talento y la velocidad del camerunés, que se traga la cancha defendiendo en los tiros de esquina; presionando en la cintura al lado de Zanetti y Cambiasso; fomentando letales contraataques con Sneijder y dibujando paredes, asociaciones y goles con Milito.
En muy pocos futbolistas de elite se ha visto la mano de su entrenador, como el caso de Eto’o; Mourinho lo hizo distinto, como muy diferente es su Inter, al de Helenio Herrera.

gpandolfo@larepublica.net