Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 12 Enero, 2010



A los seguidores del Saprissa y Alajuelense y mucho menos a sus fanáticos, no les gustó para nada la final entre Brujas y Puntarenas.
A muchos costarricenses que les gusta el fútbol, tampoco.
La sintieron descolorida, quizá por la ausencia de los colores de sus respectivos equipos.
Con finales tan atípicas como esta última entre dos clubes no tradicionales, arreciaron las críticas sobre la forma en que se juega nuestro campeonato, sin que la gente analice que por características muy singulares de nuestro país, territorio, población y el fanatismo que impera hacia solo dos de los clubes que lo protagonizan, jugarlo de esta forma es un mal necesario.
Repasábamos ayer las clasificaciones de España e Italia, para mirar como se han desprendido los líderes, Barcelona e Inter de casi todos los demás equipos. Los catalanes le llevan 12 puntos de ventaja al cuarto lugar, el Deportivo, y los interistas le meten también 12 unidades al tercer puesto, la Juventus.
¡Se imaginan esto en Costa Rica!
Habría que clausurar el torneo a la mitad del certamen; si un par de equipos se desprenden, el campeonato perdería todo interés.
De manera que, aunque a muchos no les agrada la forma como se juega nuestro campeonato y esgrimen argumentos, algunos válidos, otros no tanto, parece ser la forma en que mejor se acomodan los intereses de los clubes, a pesar de que sus dirigentes no hacen públicos los informes económicos.
¿Les genera o no dinero esta forma de jugar el torneo?
Queremos llevar el hilo conductor de esta Nota a un segundo enfoque que comentaremos mañana, porque en lo personal, y como periodista deportivo presente en innumerables finales entre Saprissa y la Liga y ocasionalmente otro invitado inesperado, sobre todo el Herediano, me agradó muchísimo el entorno que se dio en los dos partidos finales entre brujos y chuchequeros; el ambiente fue bonito y sentimos muy justo que aficiones de clubes pequeños tuvieran la oportunidad de vivir y disfrutar de ese gozo que da ver a su equipo a 180 minutos de ganar un título.
La fiesta con los colores negro y naranja fue decente, alegre y bulliciosa, la final no es exclusiva de morados y rojinegros, pero las barras de Brujas y Puntarenas, adquirieron un enorme compromiso con su equipo.
¿Podrán cumplirlo? Sigo mañana.

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