Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 11 Enero, 2010



Las canchas sintéticas no ayudan al mejoramiento del fútbol costarricense.
¡Se construyen más!
El campeonato nacional es poco competitivo.
¡Se va a jugar igual!
Hay que fichar maestros extranjeros, tipo José Pekerman para que trabajen en las ligas menores de nuestro fútbol.
¡Ninguno por ahora!
Es urgente bajar la inflación de nuestro balompié.
Cero medidas, algo decidió en ese sentido, el Alajuelense.
Debe ordenarse una jerarquización de futbolistas para que se reparta el equilibrio de fuerzas en el campeonato.
¡Nada de nada!
No es conveniente que los clubes nombren como técnicos a futbolistas recién retirados.
¡Aumentan esos nombramientos!
Un oyente en mi programa de radio, Tano… qué tal, opinó que nombrar jugadores retirados como técnicos y sin estudios académicos es una buena decisión y el mejor ejemplo es Joseph Guardiola con Barcelona.
¡Sin comentarios!
Saprissa peleó a muerte por la firma de Alejandro Sequeira.
¡Avance o retroceso!
Don Alejandro, nada tiene que ver esto; él hace lo suyo y lo hace muy bien: mete goles.
Ahora los mete, no porque su vida privada haya dado un vuelco extraordinario, que alegra. Siempre los ha metido, antes y después.
Lo que se debe analizar es cómo el Saprissa, que se supone es el club con las mejores fuerzas básicas de nuestro fútbol, no haya encontrado o no se haya animado a darle una oportunidad real a su cantera y se haya volcado tan afanosamente por Alejandro.
¡Qué tal una tripleta de ataque con Josué Martínez, Kendall Waston y Joel Cambell cuando se recupere de la lesión!
Y está Jairo Arrieta, para mi gusto, buen jugador.
Jeaustin Campos improvisó a Waston de atacante, por su estatura y no lo hizo mal, par de goles metió por ahí; quizá estaríamos en puertas de encontrar nuestro propio alfiler Peter Crouch; Josué anotó en los ratitos que jugó de cambio; suponemos que será titular y Cambell pinta requetebién. ¿Era entonces necesario “matarse” por Alejandro?
Suponemos que sí.
Pero queda abierta la interrogante de si la difícil negociación que debió llevar a cabo la dirigencia morada para ficharlo, renegando de sus fuerzas básicas, es avance o retroceso.
O sea, como hablan las chicas plásticas; un acuerdo individual de un club, que retrata lo global ya comentado de todo nuestro campeonato.

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