Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 26 Noviembre, 2009



Me hace gracia cuando esporádicamente comento favorablemente algún trabajo o decisión de mi hermano Osvaldo, cómo salta de inmediato “la oposición”.
Miren lo que me escribió ayer Jesús.


“Qué lástima que le puso un tinte político; la construcción del Estadio vale la pena, no obstante no hay que darles tanto mérito a los políticos de turno y máxime si uno de ellos es su hermano; como que no es muy cristalino utilizar un medio de comunicación masiva para hacer campaña política gratis”.
Digo; Osvaldo suma más de mil días al frente del deporte costarricense; me cuentan que con los profesionales que trabajan a su lado, algo bueno han hecho por el deporte del país. ¿Puede algún compatriota mostrarme en ese largo lapso, unas diez Notas de Tano, promoviendo o alabando su trabajo?
Lo que sucede es que aquí todo se politiza, máxime en campaña electoral. Soy liberacionista y punto, desde 1966 voto verde parejo y voté por Arias, como hubiese votado por Corrales o Castillo o Araya.
No me interesa la politiquería alrededor de la donación, construcción e inauguración del nuevo Estadio Nacional. Si los chinos nos van a comprar, después de regalarnos el estadio, es problema político, no deportivo, pero en fin, leamos también partes de un comentario de Carlos A. Ramírez
“No puedo evitar sorprenderme por su columna. ¿De verdad usted cree que el Estadio Nacional es gratis? ¿De verdad cree que finalmente un viejo adagio popular ha sido abolido y ‘sí hay almuerzo gratis’?
¿Por qué el Gobierno de China nos ‘regala’ esto recién iniciadas las relaciones diplomáticas, si ni siquiera había un antecedente de amistad?
Podrá alguien garantizarnos que ni ahora ni nunca el Gobierno de China nos va a pedir que le ‘agradezcamos’ el Estadio. Entendiendo por supuesto que nada tiene que ver con esto la refinería que quieren hacer y que precisamente don Rodrigo Arias ha defendido, incluso logrando que la Contraloría diera marcha atrás en un criterio al respecto”.
Por qué duele tanto que un diputado responsable pida cuentas hasta del último detalle sobre una obra del Estado. Por qué no tomarlo como una oportunidad para poder demostrar que nuestra transparencia es total. ¡Bendito diputado que queriendo “jodernos la vida” nos permite demostrarle al país que no estamos usando mal ni un cinco!

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