Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Sábado 30 Abril, 2016

¿Salió vivo el Manchester City después de su empate en Londres 0-0 con el Real Madrid, juego de ida de la semifinal de Champions?
Mi respuesta es negativa.
El equipo inglés sigue vivo, pero el que salió vivo fue el Real Madrid. Es que son dos cosas distintas.


Aplicando la lógica, se supone que en juegos de ida y vuelta, de muerte súbita, empatar de visita es un buen negocio, para después liquidar en casa.
No es buen negocio empatar en casa y luego ir a jugar de visita. Nos parece que simplemente se alargó la agonía. El equipo de Manuel Pellegrini morirá con las botas puestas o sin botas en el Santiago Bernabéu por no tener la capacidad de ganar en su patio. Desde luego que se han presentado miles de miles de juegos en que triunfa el visitante y el Manchester City podría ganar en Madrid, pero este no es el punto.
Escribimos este largo prólogo porque esta semana escuchamos a un analista de fútbol decir en Radio Monumental, que si Javier Delgado “logra” sacar un empate en el Morera Soto cuando lo visite el Saprissa, “seguirá vivo”. Es más, este comentarista que jugó al fútbol muchísimos años agregó que si la Liga le empata al campeón nacional, su entrenador saldría satisfecho al final del juego… “porque estaría con vida”.
¿Me entienden?
El mismo caso de Pellegrini con el Manchester City. El equipo del “Kun” Agüero está vivo, probablemente tendrá vida una semana más, antes del funeral en el Bernabéu.
Entendiendo, comprendiendo, analizando que no existe equipo invencible y que el Alajuelense ha derrotado al Saprissa en Tibás y viceversa, la lógica, por no afirmar que la verdad dicta que si el monarca saca un empate en el Morera Soto, el Alajuelense no es que sigue vivo, es que estará casi muerto, tan agónico como el cuadro celeste de Pellegrini.
Entonces, si Alajuelense de verdad quiere seguir con vida en la semifinal, tiene que imponer condiciones en su territorio y ganar con claridad, trasladándole al Saprissa, y a su técnico Carlos Watson, la responsabilidad de sacudirse en Tibás de un marcador en contra. No se trata entonces de prolongar agonías; se trata de pegar de primero en el juego de ida y en territorio propio. Si el León empata en Alajuela, el próximo miércoles al caer la noche, será un suculento bocado para los zopilotes.