Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Martes 26 Abril, 2016

Roberto Montero.
Catatillo Sánchez, Riguín Sandoval y Enrique Briceño.


Luis Chacón y Guillermo Otárola.
Guillermo Valenciano, Tarcisio Rodríguez, Guillermo Elizondo, Guillermo Padilla y Rudy Sobalbarro. Una de las formaciones estelares del Uruguay de Coronado cuando campeonizó en 1963. También fueron titulares figuras como Miguel Chacón, Ananías Ruiz, Francisco Arriola, los porteros Francisco Córdoba y Chito Núñez y el Piche García.
El director técnico fue Santiago Bonilla, gloria del fútbol costarricense, estrella del Herediano y en el fútbol mexicano.
Varios de estos campeones isidreños han fallecido; otros viven. Sin duda que el descenso de su querido equipo ha dolido. Tenía 20 años de edad aquel viejo 1963 y fuimos al Morera Soto a apoyar a la Liga, el domingo que Uruguay de Coronado campeonizó en territorio erizo. Una anotación de su goleador Memo Elizondo (hermano mayor de Cabicho y Walter) inclinó la balanza.
Ese equipo campeón se pegó en la retina de miles de costarricenses amantes del fútbol que jamás pudieron olvidar su alineación. Quizá por eso, por otras figuras más viejas como Pachuco Meléndez, Isidro Willians, Quico Chacón, Fabio Jiménez y más recientemente, cuando Paulo César Wanchope se metió de lleno en un proyecto para hacer del Uruguay de Coronado un grande de nuestro fútbol, desde luego que a todos nos duele ese descenso.
Es que no hace muchos meses, el director técnico del Uruguay era Carlos Watson, hoy estratega del campeón nacional. El sueño, la ilusión con que Chope y don Carlos se aventuraron en la familia isidreña fue de corto vuelo y hoy sus esfuerzos están alineados en la casa morada.
Ronald González, este joven señor del fútbol; responsable, honesto y decente, repleto de títulos como jugador y protagonista principal como estratega del Mundial Sub 20 en Egipto 2009, se hizo cargo de la nave lechera y se fue al abismo con ella.
“Este ha sido el día más triste de mi vida como hombre de fútbol”, expresó “El Carasucia” el domingo, minutos después de la debacle.
Qué difícil hallar pronta respuesta que explique el derrumbe de la escuadra isidreña. La calidad de su nómina superaba en mucho a otras planillas en el fútbol mayor. Pero... la mente, la mentalidad del grupo estaba por los suelos.
Cuando se presentan estos dramas, cómo recordamos a Badú: lora, sandía y palabra: motivación. Esto derrota a la técnica.