Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 28 Marzo, 2016

Con todo el respeto para siete de los clubes de nuestra primera división, no es difícil darse cuenta de que el Club Sport Cartaginés tiene mejor nómina que ellos. Hombre por hombre, puesto por puesto, el cuadro de la Vieja Metrópoli cuenta con mayores y mejores opciones a la hora de enfrentar los partidos y sobre todo, de buscar variantes en su formación, que clubes como Belén, Universidad, Santos, Limón, Uruguay, Liberia, Pérez Zeledón y Carmelita.
Y, sin embargo, los brumosos han sido superados y hoy son sobrepasados en la clasificación, por casi todos estos equipos, que quizá gozan de algunas individualidades que no se ven en la planilla brumosa pero que en conjunto, en el papel, lucen inferiores.
Observé el juego del sábado entre Cartaginés y Herediano. La formación de César Eduardo Méndez en todas sus línea es de respeto. ¡Nada de sobros!
Muy buenos futbolistas de la cantera brumosa como el portero Gómez; el defensa Kevin Vega; el veterano capitán Danny Fonseca. Un defensa que fue seleccionado nacional y lo quería el Saprissa para este Verano: Carlos Johnson. Y también jugadores que como Jamesson Scott, Kevin Fajardo, Roy Smith, Ricardo Blanco, Juan Gabriel Guzmán, Mauricio Castillo y Fabrizio Ronchetti, fueron figuras y jamás desechos en clubes como Universidad, Santos, Uruguay, Saprissa, Alajuelense y Pérez Zeledón.
Tiene el Cartaginés un magnífico director técnico: Méndez es un profesional apetecido por los dirigentes, a tal punto de que pasa poco tiempo sin trabajo. Sus equipos son ordenados y respetados, de manera que el flojo desempeño del Cartaginés este Verano y desde hace rato, no habría que buscarlo ni en su nómina ni en su cuerpo técnico.
Y, como no creemos en demonios, muñecos y mucho menos maldiciones, insisto en que el problema interno de este club es mental. Se da una extraña transformación a lo interno del equipo, de manera que futbolistas que jugaron muy bien en sus anteriores clubes, no lo hacen igual con el uniforme blanco y azul. Es como un virus que enferma y contagia y por ahí se diluyen capacidades, talentos, goleadores, que hacen que el Cartaginés se aleje de los tres grandes tradicionales y sea superado por nóminas que como Belén y Universidad disputen hoy un cuarto lugar y el pase a semifinales, una asignación que por muchas temporadas fue propiedad casi exclusiva del cuadro de la Vieja Metrópoli.