Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 21 Enero, 2016

Un poco para seguir con el tema de ayer, ahora los medios de comunicación acostumbran en sus páginas digitales, publicar el seguimiento que sus lectores dan a las notas. Los famosos “likes”.
Esta Nota de Tano, gracias a la lealtad de sus lectores, normalmente queda bien posicionada pero solo cuando comenta de fútbol. Todo lo que tenga que ver con Saprissa, Herediano, Alajuelense, sus jugadores, técnicos, dirigentes, dimes y diretes y chismes y rumores, provoca interés.
Igual a nivel internacional. El seguimiento a Messi, Cristiano, Navas, Mourinho, Bryan Ruiz, Boca, River; el fútbol mexicano es apabullante y normal.
Entonces, no es que los propietarios de los medios de comunicación, ordenan y obligan a sus periodistas a hablar y escribir de fútbol. Es que la secuencia se da solita; no hay que empujarla.
Les voy a citar un solo ejemplo.
Mi pasión por el béisbol de las Grandes Ligas.
Tengo amigos muy cercanos, de esos de toda la vida, compañeros de colegio varios, que incluso una vez al año y desde hace muchos años viajamos a los Estados Unidos a ver juegos de béisbol, que me empujan a que escriba más del deporte rey en esta Nota. Lo hago ocasionalmente.
Pero… ¿qué es lo que sucede?
Que cuando no escribo de fútbol, mi Nota desaparece de los escalafones y rankings de lo más leído o gustado en LA REPÚBLICA. Entonces, no es que uno escriba por y para los rankings, pero tiene mucho peso el comprender que si no es de fútbol, la columna casi que pasa inadvertida.
Debido a este comportamiento de los lectores, que igual se da en los espacios deportivos de televisión y radio, es que las víctimas de esta incultura deportiva son los atletas que se distinguen en las demás disciplinas que no son el fútbol y que fue lo que comentamos ayer, en los casos específicos del ciclista Joseph Chavarría y el golfista Paul Chaplet.
Tuvieron que vencer en dos competencias monumentales, para que la prensa deportiva costarricense los volviera a ver y les diera un seguimiento post victoria.
Hasta ahí nos enteramos por ejemplo, que el joven Chaplet, de origen francés, es más tico que el gallo pinto, pues nació, estudió y aprendió a jugar golf en Costa Rica. ¿Alguien, con excepción de su círculo más cercano, sabía de este detalle tan criollo? La respuesta es NO.
Entonces, son los lectores los cómplices y mayores responsables de estas preferencias periodísticas por los chineados del fútbol.