Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Martes 5 Enero, 2016

El consumo de licor entre los futbolistas activos costarricenses ha bajado radicalmente. Por eso se nota tanto, y se sabe de inmediato, cuando un jugador está atrapado en la adicción que termina más temprano que tarde por separarlo de su equipo.
En las décadas 50 y 60, digamos que antes del Mundial México 70, evento que cambió muchas costumbres en el fútbol mundial, sobre todo por la inyección millonaria de dólares que metió la televisión y que dio paso a la industrialización de este deporte, muchos futbolistas costarricenses bebían licor horas antes de los partidos e incluso metían botellas en los vestuarios para sacarse la goma.
Sobran las anécdotas de directores técnicos que sacaban a sus estrellas de bares de mala muerte en San José, Puntarenas, Limón, Turrialba, Pérez Zeledón y otros lugares los sábados por la noche y el domingo estaban en la cancha con una buena sopa caliente como desayuno.
Sin embargo, cuando e fútbol costarricense se profesionalizó y se infló, luego de Italia 90, por dicha a los jugadores no les quedó más remedio que escoger entre el alcohol o el fútbol, y la práctica del deporte ganó por goleada. No se puede entrenar “engoterado”; la exigencia es alta y los cuerpos técnicos están ojo al Cristo.
En el entorno del fútbol costarricense no se acostumbra denunciar al futbolista alcohólico y en buena hora que así sea, pero como el país es tan pequeño, finalmente todos nos damos cuenta y nos enteramos de los “borrachitos” de cada uno de los equipos, que usualmente son separados, sentados en la banca, utilizados de cambio en los minutos finales y luego despedidos del club.
Lamentablemente, uno de los jugadores con mayor proyección nacional e internacional de nuestro fútbol, integra la lista de los que han quedado libres antes de que se inicie el Torneo de Verano, “porque toma mucho guarito y lo hace desde hace rato”, aseguran sus excompañeros de equipo.
Ojalá que la separación, en lugar de hundirlo como al Burrito Ortega, Garrincha, George Best y centenares más, le sirva de lección, busque ayuda grupal e inicie un proceso de recuperación, así como lo hizo sin ninguna vergüenza el lanzador CC Sabathia de los Yanquis de Nueva York y otros grandes deportistas, que aceptaron su adicción al alcohol, se rehabilitan y buscan reencontrarse con el éxito deportivo en sus vidas.