Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 31 Diciembre, 2015

Uno debe suponer que las derrotas del Alajuelense frente al Saprissa en la final del campeonato, le costaron el puesto al técnico Hernán Torres. Luego el corte de cabeza se adorna con otros vegetales.
En nuestra primera Nota después del juego de ida de la final, ganado por el Saprissa 2-0, fuimos duros y directos en contra de la forma como Torres trabajó ese partido y lo responsabilizamos por el traspié. Nos pareció que hizo una pésima lectura del juego y no tuvo capacidad de reacción para sacar a su equipo del asedio al que fue sometido por el rival, dominio abrumador que se reflejó en casi 15 tiros de esquina contra el marco de Patrick Pemberton, antes de que Francisco Calvo abriera el marcador.
La Liga se derrumbaba a pedazos en Tibás y el técnico lucía inmóvil en la línea de mando, incapaz de ordenar algunas variantes que sacaran a sus jugadores del pozo. José Salvatierra, Porfirio López y Ariel Soto pudieron ser convocados al terreno de juego para reforzar una línea de cuatro formada por Loaiza, Acosta, Gutiérrez y Matarrita, hundida ante la avalancha ofensiva del Monstruo.
Estoy seguro que técnicos de lectura rápida como el recordado maestro, Orlando De León o un Odir Jacques, hubieran movido fichas temprano para darle al juego otro libreto. Hernán Torres ordenó los primeros cambios después de que el mismo Francisco Calvo les metió el segundo. Más grave aún cuando en la conferencia de prensa posterior a este juego, manifestó que no fue que Saprissa les quitó el balón. Fue que sus jugadores lo regalaron.
Pregunto: ¿no era obligatorio para un estratega metido en el juego, ordenar variantes de un equipo que está regalando el balón y sometido a un bombardeo en el corazón de su área? ¿Había que esperar 60 minutos para ordenar las variantes, cuando ya el juego estaba liquidado?
Ahora: no se despide a un técnico por perder un juego o una final. El derrumbe de la Liga con el Saprissa fue la cereza negativa de un pastel que no fue bien elaborado a lo largo de la temporada, a pesar de aquella larga racha de 11 juegos invicto en casa.
Alajuelense se cayó en el cierre del campeonato y el 7-2 ante Pérez Zeledón fue un espejismo, dentro de un rosario de flojas presentaciones y adversos resultados, de ahí que nos pareció correcta la decisión de la dirigencia eriza de separar a don Hernán Torres del comando técnico del equipo.