Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 14 Noviembre, 2015

Lo único bueno fue el triunfo.
Costa Rica terminó pidiendo tiempo ante Haití y la mejor prueba de ello fue la tarjeta amarilla que el árbitro cubano Yadel Martínez le mostró a Patrick Pemberton  en tiempo de reposición por alargar un saque de puerta.
 Haití punzaba por el empate y un bólido escalofriante de Jeff Louis (10), por centímetros no enmudece el Estadio Nacional
Los haitianos  empezaron llevándola  suave, retrasaron las acciones, le devolvían el balón al portero y capitán Johny Placide  que juega en el Stade de Reims, pero rápido se enteraron de que el rival no era tan fiero como lo pintaba el papel, recibieron el gol en contra y pasaron al ataque.
El equipo de Oscar Ramírez se topó con un rival peso pesado, potente, de choque, explosivo y con buenas individualidades que no en vano se lucen en ligas  del Viejo Continente.
Por el carril izquierdo se dispararon  Kim Jaggy (4) que juega en Suiza y el picaresco  Dónad Guerrier (7) que lo hace en Polonia y así, en todas las zonas de este seleccionado caribeño  topamos con futbolistas de muy buen nivel que se fueron apoderando del control del partido, ante una Costa Rica desdibujada y gris que solo se encontró en lapsos aislados y cortos del juego.
El único gol se lo debemos al coraje de Joel Campbell, quien no dio por perdida una pelota, se la arrebató a Réginald Goreux, y armó con Rónald Matarrita una acción de ataque que terminó con remate de Johan Venegas, rebote del portero Placide y Cristian Gamboa que cerró en la red.
El gol no levantó el ritmo de la Tricolor; todo lo contrario, dio paso a un mejor fútbol de los haitianos, llegó la lesión de Celso Borges y se perdió en la cintura una de las fortalezas del grupo de Brasil 14, con Celso y Yeltsin Tejeda, que buena falta hace.
Haití no empató porque Pemberton voló para desviar dos remates de gol, uno que también pegó en el palo horizontal y los equipos fueron al descanso.
El segundo tiempo fue de mal en peor para los nuestros, Haití hacía rato sabía que podía anotar, buscó el empate, tuvo sus oportunidades, el reloj caminó; el Machillo metió a Bolaños y a Ureña en procura de mejorar la ofensiva, pero no hubo de piña.
Solo en el cierre el portero Placide detuvo remates a quemarropa de Bolaños y Ureña, mera fantasía de una segunda parte que tuvo en Haití al mejor protagonista en el terreno de juego.
La eliminatoria será durísima; he aquí la primera prueba; para sobrevivir en ella, habrá que mejorar muchísimo, porque jugando como anoche, no pasamos.