Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 9 Noviembre, 2015

Hace pocos días, el Alajuelense sonreía porque la Universidad derrotó al Herediano y se pudo escapar en la punta.
Pero, enseguida el campeón nacional puso las cosas en su lugar y venció a la Liga y la risa desapareció de la cara del León, que escondió sus colmillos. Todo estaba igual; empate en la cima, tres equipos dispuestos a meterse en semifinales y el famoso Monstruo que venía atrasado pero al acecho.
Saprissa cumplió con las expectativas e inició su cosecha de puntos que lo catapultó a puestos de clasificación, solo que Santos, Limón y Cartaginés no aflojaron.
Entonces, empate en la cúspide, otros tres equipos apretaditos y Saprissa a la espera de acontecimientos.
Todo esto, hasta ayer.
En la jornada 19 se empezó a deshacer un poquito el nudo; desde luego que se afloja al combinar el triunfo del Alajuelense en el clásico con Saprissa y la derrota del Team en Limón.
Ahora, de nuevo el León se escapó en la azotea del Invierno y le mete tres puntos de ventaja al monarca, con un juego menos, mientras que el Monstruo frenó en seco y su traspié ante el enconado rival lo estacionó en el puesto sexto de la clasificación, o sea, fuera de clasificación, pero con tareas pendientes.
Desde luego que las victorias en esta fecha de Santos, Limón y Cartaginés, no fueron buenas noticias para los discípulos de Carlos Watson, que si bien es cierto, gozan de buen espacio de maniobra, la señal que enviaron sus rivales es que si el Monstruo busca clasificar, tendrá que pasar por encima de algunos cadáveres, dado que guapileños, limonenses y brumosos van a morir en sus intentos de disputar con Herediano y la Liga las instancias semifinales.
El clásico entre Alajuelense y Saprissa resultó un fiasco; un soporífero que despertó a los miles de durmientes cuando sonó el reloj despertador, en el preciso instante que el zurdazo de Carlos Discua pegó en los cordeles que defendió Danny Carvajal.
Fácil medir la mediocridad futbolística del encuentro, repasando las intervenciones determinantes de los porteros, Carvajal y Patrick Pemberton.
¿Cuáles? Ni una sola.
Ni una sola vez en los 90 minutos de acción, pudimos motivarnos con un futbolista cara a cara con uno de los porteros, dispuesto a crucificarlo. Concierto de tarjetas amarillas, faltas, tiros libres y de esquina, “centritos” para que Patrick despejara de puños y pare de contar.
Un cero a cero hubiese sido más justo para tan floja presentación.