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Lunes, 19 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 03 noviembre, 2015


Terminó el sueño de los infantiles.
Una desconcentración del portero Alejandro Barrientos, quien sacó en corto a Daniel Villegas sin ninguna necesidad, acción apretada que obligó al defensor a cometer falta sobre Mangala, provocó un tiro libre que Bélgica dejó en la red, con remate espectacular de Rigo en el minuto 27.
Fue lo único que necesitaron los “Diablos Rojos” para clasificarse a las semifinales del Mundial Sub 17 en Chile, donde ahora enfrentarán a Malí.
La Selección Nacional se topó con un rival de características bien diferentes a Rusia, Francia e incluso Corea del Norte, algunos de sus rivales en instancias anteriores, porque Bélgica resultó ser un equipo ordenado, pegador, rocoso, de escasa técnica pero muy táctico, una especie de Uruguay infantil que no le dio libertades a una Costa Rica que fue muy estática, poco efectiva, que no remató a marco y que despertó más por emotividad en la parte final de juego, donde tuvo para empatar el encuentro en dos oportunidades, una clarísima que el defensa Pablo Airbone dejó escapar de cara a los cordeles.
Bélgica no fue que se conformó con la aislada anotación, buscó aumentarla con corridas por los flancos, pero el exceso de individualismo del mismo Rigo (8) y de Vainzer (7), agregado a la falta de brújula de los arietes Vancamp (19) y Berkoe (20), no permitieron aumentar la cuenta.
Este choque de cuartos de final no fue emotivo, ni emocionante; fue de roce, de mucho fútbol en la mitad de la cancha y poca acción en las zonas calientes del campo.
El 1-0 a favor de los belgas se fue haciendo gigante, una especie de bola de nieve que no se tragó a los ticos, ni los aplastó, ni les pasó por encima, pero conforme el reloj avanzaba, se hacía evidente que la Sub 17 carecía de armas ofensivas para darle vuelta al resultado. Incluso, dio la impresión de que las variantes ordenadas por Marcelo Herrera resultaron tardías, aunque es probable que el argentino así las tenía planificadas.
Lo cierto es que con los ingresos de Salinas, Reyes y Sequeira, la Selección Nacional echó el resto, un esfuerzo emocional más que técnico y en el cierre del juego metió a Bélgica en su zona defensiva y ahí se presentaron un par de ocasiones de marcar, poco desde luego, si se pretendía llegar a unas semifinales de una Copa del Mundo.
Terminó el cuento; la “Cenicienta” fue princesa, pero le faltó fútbol para convertirse en reina.