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Jueves, 13 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Sábado 20 junio, 2015


Dar cobertura parcial a un campeonato mundial de fútbol, deja enseñanzas y experiencias para un comunicador.
Estuve presente en las Olimpiadas de Seúl 1988; en el Mundial de Italia 90 y en otros eventos de mayor y menor relevancia hasta que aterricé en Montreal y será que la FIFA se puso de moda actual por los actos corruptos de varios de sus funcionarios y la renuncia de su jerarca, Joseph Blatter, que por primera vez me llamó la atención la marca o la presencia FIFA, en este caso en Canadá.
¡Resulta impresionante!
Cuando me hice presente para retirar la acreditación en la sala de prensa del olímpico, cuatro horas antes de que se iniciara el juego de Costa Rica con España, tuve que recurrir a la colaboración de los voluntarios de la multinacional del fútbol que suman centenas en cada uno de los partidos.
Son como hormigas desplegadas en cada uno de los rincones del evento y todos con misiones específicas, como puede ser abrir un portón, apretar el botón del ascensor, ser la que te guía a tu silla de prensa o la que te traduce en el idioma que necesitás.
Viví la experiencia de ser mal aconsejado e incluso desorientado, cuando topás con un voluntario que no sabe “ni papá” de la urgencia personal. Uno me mandó a la explanada o parque olímpico en lugar del sitio donde tomaban las fotografías del carné y tuve que atravesar cuatro estacionamientos gigantes hasta comprender que estaba más perdido que el popular hijo de La Llorona, por culpa del afanado funcionario.
Les conté en Nota anterior cómo otro voluntario me paró en seco cuando intenté ingresar a la conferencia de prensa de Amelia Valverde después de empatar con Corea. Ese mismo día y los posteriores le di seguimiento al joven, quien no se apeó un uniforme rojo con el apellido Sinclair y número 12, uno de los ídolos del fútbol masculino local. Pues bien, este muchacho camina y camina horas de horas por el salón de conferencias, conversa, toma café, en fin, no hace absolutamente nada. Su único trabajo como voluntario es que no se “cuelen” indocumentados como Tano, a las conferencias de prensa. ¡Todo sea por la rectitud, probidad y honestidad de la FIFA! El joven, la representó a cabalidad.
¿Qué sucedería con este mundo de voluntarios, visores, serviles y vividores de la FIFA si este imperio se derrumba?
Fue la inquietud periodística que me traje del Mundial.

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