Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 13 Junio, 2015

Montreal. ¡Qué partidazos los dos últimos de la final de la NBA!

El que ganaron los Cavs con una soberbia actuación del australiano Matthew Dellavedova, quien con una entrega de novato le robó el protagonismo al rey Lebron James, al punto de que en Cleveland se agotaron los uniformes con el número 8 del carismático jugador.
Los Cavaliers jugaron a sus anchas y dominaron los primeros tres cuartos, pero camarón que se duerme se lo lleva la corriente y en el último cuarto, despertó ese genio del rectángulo que se llama Stephen Curry, encontró la “chuspa” y empezó a encestar desde todos los rincones para apretar el resultado final. Venció Cleveland, puso la serie 2-1 y se incendió la ciudad del museo del rock and roll, que añora una corona de los Cavs, los Browns o los Indios desde 1948.
El cuarto juego también era en Cleveland y los fanáticos se frotaban las manos; regresar a Oakland con un 3-1 sonaba a gloria, pero los de Golden State tenían preparado otro libreto para este vital compromiso.
Los Cavs se pusieron arriba 7-0, pero eso fue un espejismo; el mejor equipo de la NBA retomó su ritmo infernal de baloncesto, con un vértigo y una velocidad impresionantes y la bola pasaba de mano a mano entre Green, Klay Thompson, David Lee y Shan Livingston, para que Curry y André Iguodala que se jugó un partidazo, no perdonaran ante el cesto.
El baloncesto de los Warrios fue demoledor, de manera que apenas sobrepasaron a los anfitriones 23-22, ya jamás perdieron la ventaja en el resto del partido y empataron la serie 2-2.
El golpe que sufrió en su cabeza James no es excusa para su bajo rendimiento; Cleveland pagó carísimo depender de solo cuatro figuras estelares: James, Dellavedova, Mozgov y Shamper para sobrevivir. En este partido, el que fue héroe del tercero, Dellavedova estuvo en la mera “street” y no se cansó de fallar sus lanzamientos de tres puntos. De 12, erró nueve y otro que nunca encontró la brújula fue Shamper, al punto que en el último cuarto, sus compañeros dejaron de pasarle la píldora.
La final regresa a Oakland para el juego número cinco y los Warriors retoman su credencial de favoritos; si juegan como el jueves no los detiene nadie; los Cavs deben confiar más en sus figuras secundarias como Tristan Thompson y JR. Smith para que no se les cargue el juego a Lebron y Dellavedova que al fin de cuentas son humanos y no robots y ya acusan el desgaste físico de esta final tan dramática y cerrada.

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