Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 11 Marzo, 2015

Siento en mi interior que se ha dado una interpretación injusta y negativa al resultado final de la serie entre el América de México y el Saprissa.
Escucho y leo que a la dirigencia del Saprissa le faltó hacer una inversión millonaria en el equipo y que debió firmar un delantero de categoría y un defensa central de peso para afrontar la Concachampions.
Se resume el 5-0 global en favor de las Águilas a un aspecto de billetera y nos dan a entender que el América se impuso al Saprissa porque es un club mucho más caro.
Otro argumento nos lanza al eventual poderío futbolístico actual del América, sin duda un equipo más calificado futbolísticamente que el D.C. United y el Olimpia de Honduras, los otros rivales de los equipos costarricenses.
Cuando se anunció el emparejamiento de los cuartos de final se señaló claramente que al Saprissa le había tocado el rival más difícil, que su serie sería la más complicada y que probablemente la perdería. Todo lo que se presagió negativamente se produjo. El bicampeón nacional fue eliminado, mientras que florenses y manudos sobrevivieron.
Ahora, conocidos los rivales de Herediano y Alajuelense en la ronda de semifinales, igual se está dictando sentencia en contra del Team y se instala a la Liga en la final a pura intuición. El potente América que liquidó al Saprissa hará lo propio con Herediano y Alajuelense despachará al “modesto” Impact de Montreal, auguran los “entendidos”.
En la Nota de Tano no compartimos estos criterios; Saprissa no fue eliminado por las Águilas por razones económicas; en el juego de ida a los 10 minutos del segundo tiempo los morados debían ir ganando cómodamente 4-0 y se hubieran echado la serie en el bolsillo. Cuando se repasa la belleza, la simetría, la exactitud del remate en dos de los últimos goles de Ariel Rodríguez, el 2-0 en un clásico reciente y el 4-0 el domingo ante Carmelita, no se puede explicar con lógica, como este mismo delantero botó dos goles muertos frente a Moisés Muñoz y ni que decir de los que dejó volar Daniel Colindres.
Saprissa tuvo para aplastar al América y la debacle al final tuvo dos elementos fundamentales: las lesiones de Machado y Diana, combinadas con los ingresos de Sambueza, Aguilar y Oribe Peralta. Les aseguro que con Machado atrás, estos relevos no montan la fiesta que se organizaron.
No cabe maltratar tanto al Saprissa, no condenemos a priori al Herediano; este América cayó con Leones Negros y no pudo el domingo con Pachuca. La debacle del Monstruo tuvo mucho de circunstancial.

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