Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 23 Febrero, 2015

Se jugó abierto, sin marcas específicas, un juego de ida y vuelta y volvió a ganar el Saprissa.
Alajuelense con su equipo de lujo, salvo la ausencia de Johan Venegas y Saprissa con pocos parches. Reconocerle a su entrenador que era arriesgado sentar a dos pilares de su retaguardia, Adolfo Machado y Sergio Córdoba, pero no hubo tragedia.
Lo más sorpresivo del clásico, sin embargo, no fueron las formaciones: fue el trabajo del juez central Randall Poveda que puso muy temprano la ebullición en la contienda, al señalar como penal en el minuto 3 una falta de Gabriel Badilla sobre Jonathan McDonald, que en todos los estadios del planeta, colegas suyos se la brincan a placer.
No sabemos si previo al inicio del clásico, don Randall visitó los vestuarios o habló con los capitanes de los equipos, en el sentido de que no permitiría los mínimos roces en las áreas, tan comunes en los cobros de tiros de esquina y libres, pero lo cierto es que a Badilla lo “pillaron” empujando a McDonald y se pitó penal y en acción muy similar, minutos después, fue Kenner Gutiérrez el sentenciado por falta sobre Keylor Soto.
Ya sabemos que Álvaro Sánchez remató espantoso al cuerpo de Danny Carvajal y que Patrick Pemberton si se deja las uñas más largas, pudo desviar el remate de Jordan Smith que fue a los cordeles y desde luego que ese par de acciones influyeron en el desarrollo del clásico, pero no fue por eso que ganó el Saprissa y perdió la Liga.
Saprissa triunfó porque de nuevo Jeaustin Campos le ganó el ajedrez a Óscar Ramírez, gracias en mucho a sus individualidades. Hoy el Alajuelense no cuenta en sus filas con futbolistas desequilibrantes tipo Deiver Vega y Daniel Colindres, que les han hecho mucho daño a los erizos en las últimas ediciones de los clásicos.
Cuando un futbolista muestra señales de ser “inmarcable” y que básicamente, bajándolo al zacate se puede bloquear, caso de Deiver en los últimos compromisos entre manudos y morados, quien lo tiene en su formación lleva las de ganar.
Saprissa fue un equipo ordenado que nunca se rompió, en cambio Alajuelense con los números en contra, pobló su línea de metralla con Ortiz, McDonald, Calvo, Rodríguez y Aguilar pero sin abastecimiento. Sánchez, Alonso, Matarrita no generaron ataque de ahí este nuevo traspié que desinfla el espíritu de los fanáticos manudos, tolerantes a los tropiezos con Belén, Limón y Carmelita, pero con Saprissa es otra cosa.

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