Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 5 Enero, 2015

Muchos aficionados piden cambios urgentes e inmediatos en la forma en que se juega nuestro campeonato. Podrán ir comprando una hamaca y dormir el sueño de los justos.
Por ahora absolutamente nada se puede hacer.
El Torneo de Verano es la segunda parte del Invierno y es por eso que para definir el descenso se acumula el puntaje de las dos competencias en la clasificación general.
Uruguay de Coronado, Belén y AS Puma Generaleña son los tres equipos más involucrados en ese conflicto que resulta de mantener la categoría.
Perder el título del invierno después de ser el equipo arrollador de la fase de clasificación, ha causado enorme disgusto a la feligresía alajuelense. No todos saben que la dirigencia manuda es una de las más acérrimas defensoras de que se sigan jugando los campeonatos como hasta ahora.
Cuando Saprissa tenía acumuladas 29 coronas y el Alajuelense 28, un directivo de la Liga manifestó públicamente que disputando dos títulos por año “era más fácil alcanzar y después rayar al Saprissa”.
¡Tome chichí!, como grita un anuncio por ahí.
De manera que no se puede cambiarle al reglamento ni una coma, hasta que la Asamblea de clubes se pronuncie antes de que arranque el Torneo de Invierno próximo.
Por jugar el campeonato como se hace hoy, al Saprissa le bastaron cuatro muy buenos partidos para dejarse la corona y quedaron los manudos, reyes de la etapa clasificatoria, mirando para el ciprés.
El campeonato nacional no transmite justicia y es definitivo que no siempre lo gana el mejor. Hoy la injusticia se volcó con la Liga, en otras ocasiones fue con Herediano, Saprissa y otros clubes de mitad de tabla, caídos en desgracia en la segunda fase, después de ser triunfadores de la etapa inicial.
Jugar el campeonato como se estila hoy rinde grandes beneficios económicos para los semifinalistas. El campeón Saprissa ha roto las marcas de recaudación.
Pero los semifinalistas son cuatro equipos.
¿Qué sucede con los otros ocho clubes?
¿Reciben durante el largo receso alguna parte del pastel?
Con tres o cuatro clubes cada vez más ricos y los otros ocho cada día más pobres, se agigantan las posibilidades de que solo ellos repitan en la fase decisiva del campeonato y merman, por no decir que se niegan del todo, las opciones para que entre los semifinalistas se meta un intruso, como ha sucedido ocasionalmente.
Como en política, seguiremos pateando la bola pa'lante, a la espera de que dirigentes visionarios y revolucionarios rompan con el aburrido esquema.

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