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Domingo, 16 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Sábado 25 octubre, 2014


¡Y el Saprissa lo hizo!
Y no fue un milagro... fue que lo hizo.
Empujado por su fervorosa afición convertida en un polifuncional jugador número doce, por algunos antecedentes que advertían que el equipo podía sobreponerse al 2-0 en contra, como lo hizo en anteriores oportunidades y por la personalidad agresiva de su director técnico, Jeaustin Campos, bien transmitida a sus jugadores desde que asumió funciones seis fechas atrás, el marcador en contra que se trajeron los morados desde Kansas City, nunca se vio como algo muy lejano o imposible de quebrar.
Agregar que a los estadounidenses les es maldito el Ricardo Saprissa; no lo desean ver ni en pintura, tanto que el cuerpo técnico de la visita, no quiso conocerlo, tantearlo, olfatearlo y simplemente llegaron y del bus a la grama. Con eso evitaron los terremotos de los graderíos.
Pero no pudieron evitar el empuje de los morados, la vocación ofensiva del equipo; el par de trallazos madrugones de Juan Bustos Golobio, preaviso de lo que venía.
Abrumado por los cánticos apasionados de la ultra, que asustan a cualquiera, el portero del Sporting, Eric Kronberg soltó un remate de cabeza de Alexánder Robinson y Heiner Mora se lo devolvió a la red. Ese 1-0 en 21 minutos era gran presagio, sobre todo que este representativo del fútbol de Kansas City por lo actuado, no suma las agallas, el coraje y la sangre de sus coterráneos de los Reales, que a puro huevo se metieron a la Serie Mundial. Este Sporting nos resultó una formación muy pasiva.
Y Saprissa estaba en lo suyo, con su meta y su ilusión intactas, le faltaba otro gol, fue a buscarlo y lo encontró.
Lo construyó Heiner Mora y lo cerró Ariel Rodríguez.
Con el Sporting no se presagiaba tormenta y no la hubo: dentro del Ricardo Saprissa se respiraba confianza; siempre fue más factible un 3-0 que un 2-1 porque los discípulos de Jeaustin Campos no se atrincheraron a cuidar la ventaja y porque el Sporting de Kansas, en 90 minutos no mostró la jerarquía que le es obligado tener al campeón de la MLS.
El juego terminó; el Saprissa sacó el resultado que necesitaba y con su triunfo, le hace compañía entonces al Alajuelense y al Herediano en los cuartos de final de la Liga de Campeones toda una osadía y hazaña del fútbol costarricense en un 2014 mágico, histórico, imborrable, sellado al cierre de edición de esta Nota con la clasificación de la Selección Nacional al Mundial Femenino en Canadá, nuestro tema obligatorio para el lunes.

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