Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Miércoles 1 Octubre, 2014

Pocas veces me he sentido más fuera de contexto.
Me quedó la impresión de que no trabajaba en el país y andaba por aquí de vacaciones. Por lo acontecido, estaba más perdido que el bebé de la Llorona.


Digo todo esto porque el pasado lunes en el cafecito de la tarde en la soda del periódico, se habló lógicamente del clásico y entre los contertulios, donde estaban Miguel Agüero, “El Machaco” de hueso morado y los compañeros de la sección deportiva, Dinia Vargas y Walter Herrera, además de Rigo Díaz, Mauricio López y Johnny Castro, se dejó entrever y casi asegurar que si el Saprissa perdía el clásico, echaban a Ronald González. Mis colegas, mucho más metidos en el entorno futbolero que este columnista, olfateaban que a lo interno del club morado, las cosas estaban feas para el técnico.
Cuando mis amigos dijeron que el puesto de González estaba en alitas de cucaracha y que una derrota ante la Liga bastaría para su despido, les respondí tajantemente que no.
Mi opinión era que el conquistar el título de campeón la temporada anterior, una corona que al no lograrla causaba traumas en la familia morada, le daba margen de maniobra a Ronald para sumar larga vida en la casa del campeón nacional.
Mi criterio era que antes de que Saprissa campeonizara, su cuerpo técnico pasó momentos apremiantes, etapas difíciles que sumaban eliminaciones en liga de campeones y pérdida de opciones al título, partidos muy flojos y a pesar de tanto y tan continuo desbarajuste, a Ronald González los dirigentes no lo tocaron.
Sinceramente creí y claro que me equivoqué de cabo a rabo, que al hacer al Saprissa campeón y al conquistar una de las coronas más traumáticas, añoradas y apetecidas por el saprissismo, Ronald González podía estar tranquilo, mínimo un par de campañas más en el banco morado.
Pero no fue así.
Ni siquiera hubo que esperar al Clásico.
Los dirigentes del Saprissa son empresarios y decidieron como tales; la clientela se ahuyentó por los malos resultados; peligra el negocio; la derrota en Kansas puso en jaque la clasificación en Concachampions; la derrota con Carmelita enfrió el Clásico. Esta noche, Saprissa va a perder millones de colones. Todo este caos en una empresa provoca reacción y entonces, sus propietarios reaccionaron: ¡Fuera el entrenador!
Discursos de fotonovela, abrazos y lágrimas de cocodrilo fueron epílogo, para nosotros los desubicados, de una de las decisiones futbolísticas más sorpresivas de los últimos años.

[email protected]