Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 11 Septiembre, 2014

Cuando los ciudadanos costarricenses se preguntan el porqué las personas decentes salen huyendo de la política y el fútbol, ayer tuvieron nueva respuesta.
El camaleón que cambia de colores según la ocasión y juega al mejor postor, trabajó a tiempo completo con el único propósito de decapitar la cabeza del director de la Unafut y venció de forma abrumadora y legal. Cero objeciones: la Asamblea, órgano soberano votó a su favor.


Desde luego que todo fue legal.
¿Y lo moral?
Esto es materia de estúpidos, de ingenuos; decenas de opiniones se publican todos los días en los medios de comunicación costarricenses sobre tan trillado tema.
Cuando lo legal derrota a lo moral, nada que hacer.
Apague y vámonos, que fue precisamente lo que decidieron ayer los directores de la UNAFUT. Apagaron la luz y se marcharon.
Hará un par de años que tuvieron una ilusión.
Renunciaron a la paz en sus hogares, a su calidad de vida, a asesorías profesionales en otros sectores bien remuneradas, y tratar de trabajar en beneficio del fútbol costarricense, en un voluntariado sin paga salvo la dieta de la sesión, pero naufragaron en el cucarachero.
Otro grupo de personas decentes que tiene que marcharse para la casa y ceder posiciones a los camaleónicos
¡Pobre fútbol!
¡Qué salado!
Los que estamos metidos en este mundillo del fútbol costarricense desde diferentes posiciones, nos conocemos.
Todos sabemos quién es este y aquel.
Qué hizo y por qué lo echaron.
Por qué un día es carmelo, otro belemita, luego santista.
De qué fue el desfalco.
Atestados personales que sonrojan pero que vencen, que ganan, que negocian y lo más grave, que reciben el apoyo de comunicadores tan inescrupulosos como ellos, capaces de vender su voz, lapicero y micrófono por una simple sacada de clavo.
Se presenta otro tema de fondo: cómo asambleístas de cuna honorable, representantes de academia, delegados de clubes históricos, venden sus votos al camaleón por un plato de lentejas, por el horario de un partido o un dólar de más en el premio del Mundial. Vienen eventos relevantes; hay que negociar cuotas de poder y algunos estorban.
Cuando ayer escuché que Osvaldo Pandolfo no quería que lo fiscalizaran para tapar sus sinvergüenzadas, la verdad que me dio mucha lástima este país.

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