Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 8 Septiembre, 2014

La información me dejó estupefacto.
El sociólogo, sicólogo, mediador, conciliador, motivador, padre de los seleccionados y varios etcéteras, Jaime Perozzo, que curiosamente aprovecha la mínima oportunidad para seguir hablando pestes de Jorge Luis Pinto, desterró a lo interno de la delegación que nos representa en la Uncaf, el término disciplina.


“La palabra disciplina es castradora, hay que abolirla... nosotros hablamos de compromiso”, dijo “Pa”.
¡Para temblar!
“El compromiso es un acto libre y voluntario, donde ponés todo lo que tienes”, le añadió el cafetero en Washington, al colega José Luis Rodríguez de La Nación.
Agregó el conciliador que “la libertad es un bien preciado e invalorable, que debe ser parte de un equipo siempre, aunque existan reglas.
Con Wanchope y Marín se hace un manejo completamente diferente de esa libertad, dio a entender el hombre que Pinto trajo a trabajar a Costa Rica.
“Se hace un manejo completamente diferente, donde el jugador tiene esa libertad entre comillas... hay normas internas que se cumplen sin necesidad de estar gritando ni maltratando a nadie”, añadió.
¿Alguna indirecta?
Perozzo se le colgó a Wanchope en las tres anotaciones que Costa Rica le metió a Nicaragua; parecía un llavero o un collar. Suponemos que quiso mostrarnos a los costarricenses que ahora sí hay armonía en el grupo. Ayer, sin embargo, no lo vimos abrazarse con nadie y eso que la Tricolor le metió dos goles a Panamá.
¿Regaño de Li?
Es que se notaron a lo lejos tan huecos y tan falsos esos abrazos con Wanchope...
¿Habrán silenciado al sociólogo?
Sobre este punto, Perozzo manifestó que “Pinto se molestaba si se abrazaba con Wanchope”.
Ahora se está desquitando, agregamos nosotros.
Una opinión bien curiosa fue lo que expresó sobre este tema Luis Antonio Marín, cuando dijo que: “la disciplina siempre ha existido en el futbolista costarricense, la exigencia y responsabilidad no es algo nuevo”.
A Luisito habrá que enviarlo a repasar los archivos.
Sobre esto, el amigo de Pinto, Perozzo, agregó: “que al futbolista costarricense no hay que estar arriándolo”. ¿De veras?
Don Fello Vargas, de la Fede, con pañuelo en la nariz por el hedor, negó que se pasara de un régimen militar al estilo Pinto a uno abierto con Wanchope y Marín, “quienes mantienen líneas de trabajo también exigentes”.
El secretario le lanzó agua al infierno.

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