Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 30 Mayo, 2014

¿Qué ganancias se pueden sacar de esta desgracia?
Solo una: la titularidad asegurada para Joel Campbell.
A menos que Jorge Luis Pinto haya sufrido una transformación sustancial en las prácticas de la Tricolor en el campamento criollo, los ticos estábamos notificados de que al igual que lo planificó Bora Milutinovic en Italia 90, en Brasil, Costa Rica jugaría con un solo delantero: Álvaro Saborío. Esta decisión, relegaba a la suplencia a Joel Campbell.
En toda la eliminatoria mundialista, en muy pocas ocasiones jugaron de titulares Saborío y Joel, simple y llanamente porque en el sistema táctico del colombiano, no hay espacio para los dos.
Alinear un binomio de ataque con Álvaro y Campbell, significa sacrificar en la cintura a Celso Borges, Bryan Ruiz o Cristian Bolaños, un lujo que Pinto jamás se va a permitir en Brasil. Estos tres futbolistas y Yeltsin Tejeda son intocables en la cintura del equipo. El resto lo forma la retaguardia, con línea de tres o de cuatro.
Entonces, entendiendo y sufriendo como compatriotas el dramático suceso que inesperadamente apartó a Álvaro Saborío del Mundial en Brasil y ofreciéndole al ariete todo el apoyo emocional que requiere, el único punto positivo de esta desgracia personal de “Sabo” y grupal en el seleccionado, es que se le abren las compuertas de la titularidad a un joven delantero que perfectamente pudo pasar inadvertido en el Mundial.
La potencia de los tres rivales de Costa Rica en el Grupo de la Muerte, obliga a tres presentaciones prudentes de la Tricolor en el Mundial. Tener enfrente a Uruguay, Italia e Inglaterra no invita precisamente a buscar partidos alegres, menos con Pinto en el banquillo.
Sin duda que la presencia de Saborío resultaba invaluable precisamente por su biotipo y sus características tan propias, que lo convierten en héroe solitario fajándose contra dos o tres defensores enemigos, misión imposible de lograr por cuestiones genéticas por Joel.
Para el Mundial de Brasil, Saborío colgaba etiqueta de insustituible, pero esta credencial, paradójicamente le iba a negar minutos de acción a Campbell, que —lo creemos nosotros—, estaba proyectado en Brasil a convertirse en simple relevo de último momento para buscar resolver resultados adversos.
Ahora todo cambió.
El destino ha sido cruel con Álvaro, pero a Joel se le abren compuertas mágicas que lo pueden catapultar más rápido a su “tierra prometida”: el Arsenal inglés.

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