Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 19 Mayo, 2014

Un fin de semana traumático para Tano.
Los Atléticos de Oakland barrieron a los Indios de Cleveland apaleándolos tres juegos consecutivos en el propio estadio de La Tribu y con palizas descomunales.
Se hunden los indígenas en el sótano de la División Central de la Liga Americana, con cuatro derrotas consecutivas y uno de los peores registros de todos los equipos en competencia: 19 ganados y 25 perdidos, a diez juegos de diferencia de los líderes, Tigres de Detroit, con quienes los Indios inician hoy lunes una serie de tres juegos que perfectamente y de no darse una rebelión de La Tribu, podría marcar el fin de la temporada para los discípulos de Terry Francona, quien no halla que hacer con el pobre desempeño de sus dirigidos, caídos mentalmente y jugando como niños de pequeñas ligas.
Ahora, lo de los Indios es asimilable y se podría mejorar (o empeorar) en más de 100 juegos que restan de campaña, pero lo que resultó irreversible y definitivo es el descenso a segunda división del Osasuna de Pamplona, mi querido equipo de la liga española.
Repito que mi afición por los “rojillos” viene desde época colegial, pues la mayoría de los sacerdotes dominicos que nos educaron en el Colegio de Los Angeles eran navarros y se fue desarrollando un sentimiento de solidaridad, de lealtad algo difícil de explicar. Simplemente se siente y punto.
Además, mi gran ilusión fue siempre viajar, una vez terminado mi bachillerato a estudiar periodismo a la prestigiosa Universidad de Navarra, sueño que se truncó por la temprana muerte de mi padre.
Lo cierto es que el Osasuna goleó al actual campeón de España, el Atlético de Madrid 3-0 en Pamplona y después de esa gesta, no volvió a ganar un solo partido en un viaje directo a la zona baja de la tabla, de la que ya no salió, a pesar de que amarró cinco puntos en los últimos tres juegos, con empates ante Valladolid, Espanyol y victoria inútil ayer frente al Betis.
Después de 14 años de incomodar a los grandes de la Liga, a los que nunca les gustó viajar a El Sadar a enfrentar a los fieros “rojillos”, un equipo incomodísimo por su garra y coraje, el Osasuna viaja al infierno de la segunda de la que pocos se devuelven, al menos temprano. Uno que regresa de esa maldita excursión es el legendario Depor, que está a punto de amarrar el ascenso para alegría de los gallegos.
Indios humillados y Osasuna descendido.
¡Feliz fin de semana!

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