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NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Miércoles 26 febrero, 2014

Gaetano Pandolfo

Marvin Solano se quejó de que la Liga no le propuso fútbol en la final del campeonato.

Al técnico florense le quedó la impresión que Óscar Ramírez se la jugó a “los penales” y en ellos campeonizó.

Alajuelense no se le abrió al Herediano y don Marvin se quedó con las ganas.

¿Ganas de qué?

De que Acosta, Gutiérrez, López y los laterales Sancho y Soto se fueran al ataque y dejaran espacios para que el huracán rojiamarillo que catapultan Granados y Cubero y toma fuerza en la inteligencia de Yosimar para que cierren en los cordeles Mambo, Yendrick, Anllel, Minor, Leandrinho o Vargas, hallara espacios libres en la ruta al gol. Pero no hubo de piña.

Machillo cerró los portones y soportó dos partidos y medio sin que el equipo más efectivo del Invierno le metiera un gol.

Al final de la historia, el título se fue para Alajuela y a los heredianos les quedó el sabor amargo de la frustración, convencidos que estaban de que eran mejores y que su fútbol preciosista y generoso con el espectáculo era merecedor de la corona.

Pero la vida da vueltas, el fútbol es de giros y el domingo pasado se jugó nueva edición del clásico y los sucesos, con rivales diferentes se presentó al revés.

Alajuelense quiso ser como el Herediano de la final, pero Saprissa imitó al Alajuelense.

Solo así se puede entender o comprender la queja del Macho Ramírez, secundada por su portero Patrick Pemberton, después de terminado el clásico, en el sentido de que esperaban que el Saprissa propusiera más fútbol y fuera más ofensivo.

El Machillo quería que el Saprissa se le abriera para contraatacarlo con sus carrileros Sancho y Matarrita y sus lanzadores Guevara y Osvaldo Rodríguez. Por eso la Liga jugó con línea de tres y dos medios centrales.

Si El Monstruo se le venía, cinco hombres recuperadores y de marca se apoderarían del balón y una transición rápida de la pelota pondría a José Guillermo Ortiz de cara al gol.

Pero Ronald González no cayó en la trampa; su equipo lució concentrado y maduro, bien parado y con cero emotividad; ninguno de sus actores se alegró más de la cuenta. La formación se instaló, se cerró, no otorgó libertades gratuitas y el resultado final casi que no podía ser otro que ese cero a cero que tanto molestó a los seguidores de los equipos, todavía con la gula de aquel 4-4, fresco, impresionante, inolvidable. Óscar Ramírez dijo que: “esto es fútbol”.

¿Le hacemos caso?


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