EFE

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Sábado 23 Noviembre, 2013

Los partidos hay que jugarlos.
Es imposible ganarlos antes.
Porque si nos dejamos llevar por la impresión, entonces entreguémosle al Herediano el bicampeonato y suspendamos las dos semifinales.
Decimos esto porque si ya la opinión pública eliminó al Saprissa de la final, porque perdió 3-0 con Alajuelense su rival en semifinales, entonces… ¿para qué jugar la final, si Herediano les dio idéntica paliza a los manudos caminando?
Y al Cartaginés tampoco lo toman en cuenta.
¡Craso error!
No dudamos que el equipo de la Vieja Metrópoli será rival bien incómodo para el Team; si bien es cierto los brumosos se clasificaron en mucho por una combinación de resultados que se produjeron entre otros candidatos a la cuarta plaza, hay que reconocer que sus dos victorias frente a Pérez Zeledón fueron claves y lo catapultaron a ese cuarto lugar. Pero este antecedente no cuenta a la hora de empezar de cero y si escribimos sin hipocresías, el público sabía que de los aspirantes al cuarto lugar, el rival más complicado para Herediano, era el Cartaginés.
Por nómina, historia, por lo sucedido en la final del campeonato anterior y porque estamos hablando del campeón y el subcampeón nacional, se supone que los azules les pueden hacer más difícil la ruta a los discípulos de Marvin Solano, que universitarios, guerreros y carmelitas, equipos que fueron candidatos a enfrentarlo.
Y en la otra acera, enterrar al Saprissa a priori es un tremendo error.
El clásico, como ha sido usual, está abierto para los dos equipos y señalar como favorito al Alajuelense, por ese aislado 3-0 que les endosó a los morados en su última confrontación no es justo presagio.
El resultado de un solo partido no puede cambiar el sendero de la historia; más bien repasemos el antepenúltimo partido del clásico.
Igual que la última vez, la Liga empieza ganándolo 2-0; Saprissa se sacude y pasa arriba 3-2 y el juego termina 4-4.
En la última edición, simplemente los morados no pudieron quitarse ese 2-0 del arranque, pero tienen toda la capacidad para derrotar a la Liga.
Sinceramente no vemos favorito en el clásico, sobre todo porque el Alajuelense no es hoy la mamá de Tarzán y arrastra victorias mínimas y desesperadas que no lo presentan como un equipo contundente y además, Ronald González recupera piezas valiosas de su engranaje titular, ausentes en el tramo de la debacle.

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