Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 14 Noviembre, 2013

¿Conocen a mi tocayo, Gaetano Fontana?
…yo tampoco.
Pero, una nota internacional me indica que el “toca” es (o era) el técnico del Nocerina, un club de la tercera división del fútbol italiano, cuyos tifosis, peor que morados y manudos, aborrecen a los seguidores del Salernitana.
Cuando se enfrentan estos equipos truena en Italia y resulta que tenían programado juego el domingo pasado en Salerno.
Las autoridades consideraron el derbi salernitano de máxima peligrosidad y por tanto prohibieron la entrada al estadio a los visitantes para evitar altercados, pero esto no lo aceptaron los ultras del Nocerina.
Cerca de 200 ultras acudieron en la mañana del domingo al hotel donde estaban concentrados los jugadores del “Nocera” y los amenazaron e intimidaron si jugaban este partido, al que se les prohibió asistir.
"Si juegan los matamos. Este partido no se tiene que jugar", fueron algunos de los gritos que escucharon los jugadores del Nocerina al salir del hotel.
Y, el partido se programó.
Allí, llegó el triste espectáculo ante 9 mil aficionados del Salernitana porque tras solo dos minutos del primer tiempo, el técnico del equipo, mi “toca” Fontana, cambió a tres jugadores y agotó así el número de sustituciones.
Poco después, uno tras otro, y como en una especie de “trágico-comedia a la italiana”, cinco jugadores fingieron lesionarse y salieron cojeando del campo. Sin la posibilidad de más cambios dejaron a su equipo en siete y por tanto el árbitro se vio obligado a suspender el encuentro tras 21 minutos de juego.
¿Qué les parece?
Por la noche, el cuerpo técnico y todos los dirigentes del Nocerina anunciaron su dimisión y “reconocieron” la victoria de los ultras del equipo.
Un nuevo episodio que ha dejado claro lo que en varias ocasiones los “ultras” del “calcio” han querido demostrar: ¡Aquí mandamos nosotros!
Un episodio más de violencia en el deporte con ribetes dramáticos, pues estamos hablando de amenazas de muerte a jugadores de parte de sus mismos seguidores.
Sobra decir que si los futbolistas del Nocerina, de común acuerdo con su cuerpo técnico, se inventaron esa farsa para que el juego no se desarrollara, fue porque estuvieron convencidos de que sus vidas corrían peligro, tema desde luego de extrema gravedad.
¿Llegará algún día esta peste al fútbol nacional?
Por los antecedentes criollos, no dudamos de que sí.

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