Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 2 Noviembre, 2013

Falleció don Mario Castillo, un fotógrafo deportivo de clase mundial y murió con las botas puestas; la pasión por su profesión lo hizo desistir de retiros y pensiones y con más de 80 primaveras, estuvo hasta su muerte en el campo de batalla: un escenario deportivo.
Como eran colegas y amigos y lamentablemente todos han muerto, como periodista deportivo que trabajé en los dos frentes, deportes de La Nación por once años y en La República casi 30 años, puedo afirmar sin que nadie se moleste, que Mario Castillo se “fajó solito” como fotógrafo de La República, contra Mario Roa, Juano Aguilar y Chico González, el tridente fotográfico de La Nación y en más de una jornada deportiva a la hora de seleccionar las mejores gráficas, don Mario les ganó y por goleada.
Mario Castillo fue un señor fotógrafo deportivo y por muchísimos años les dio brillo a las páginas de este periódico, cuando fueron dirigidas por don Luis Cartín Paniagua y otros sucesores como Reynaldo Carballo, Esteban Gil, este servidor y Franklin Solís, el último editor con el que trabajó don Mario antes de retirarse de este medio para trabajar en otros con idéntico profesionalismo, entrega y vocación.
No recuerdo en 40 años de conocerlo y trabajar a su lado, que se haya enfermado, que haya faltado un fin de semana al trabajo, que pidiese una incapacidad. ¡Jamás!
Siempre al pie del cañón, con sus cámaras fotográficas y su inseparable Land Rover, que lo amarraba con triple candado en un poste de luz al frente de su casa en Barrio Escalante para evitar que se lo robaran, don Mario viajó a Nicoya, Liberia, Limón, al Puerto, a Pérez, a Ciudad Quesada, a Turrialba y dio cobertura a todas las disciplinas deportivas con una calidad de fotos que hizo que se lucieran y brillaran las secciones deportivas de los principales periódicos del país.
Fuera de las redacciones deportivas, con Mario compartimos centenares de días y noches de tertulia y bohemia inolvidables. Luego tomamos senderos distintos pero en cada estadio que nos topábamos el abrazo sincero entre amigos nunca faltó. Para suerte del gremio fotográfico, el hijo de don Mario del mismo nombre, siguió la ruta de su padre y también suma muchos años engalanando las secciones deportivas con su trabajo.
Adiós amigo; ahora tu sueño es eterno y no por “ratitos” como solías hacerlo después de la tercera copa.
Con Santor, “El Diablo”, Juano y Chico, van a alborotar el panal allá arriba.

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