Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 3 Septiembre, 2013

El matrimonio entre la Selección Nacional y la afición tuvo puntos muy altos y llegó el éxtasis con las victorias ante Honduras y Panamá en la eliminatoria y un empate en México que tuvo sabor a triunfo, pero inexplicablemente todo se vino a pique con el pésimo desempeño de la Tricolor en la Copa Oro.
La luna de miel se congeló y a muy pocas horas del enfrentamiento con Estados Unidos, impera la incertidumbre, excepto en el corazón de los fanáticos que cegados por su pasión, opinan que Costa Rica debe hincarlos sin mucho problema.
Olvidan que hoy la Selección de Estados Unidos está en un punto más alto que la Selección Nacional; es sin duda un mejor equipo, de manera que no resulta fácil presentarse optimista para el juego del viernes.
Analizando la nómina y forma de jugar de Estados Unidos, sentimos de verdad bien difícil que Costa Rica los pueda derrotar en el Estadio Nacional, pero para prevenir una tragedia futbolera, que vendría si se combina la eventual derrota con la segura petitoria para destronar a Pinto, queremos adelantar acontecimientos sobre todo matemáticos, y asegurar que si empatamos con Estados Unidos, pero al martes siguiente derrotamos de visita a Jamaica, prácticamente se amarra la clasificación al Mundial en Brasil.
Un empate con los visitantes, condicionado a un triunfo en Kingston, dejaría a Costa Rica con 15 puntos en la hexagonal, y a la espera de un par de partidos que pueden estremecer las clasificaciones: México frente a Honduras el mismo 6 de setiembre y Estados Unidos contra México el martes 10.
Si se diera la lógica y se combinaran resultados “normales”, en las fechas siete y ocho, Costa Rica le empata a Estados Unidos aquí y derrota a Jamaica y alcanza 15 puntos (hoy tiene 11).
Honduras pierde con México en el Azteca y derrota a Panamá en Tegucigalpa y suma diez puntos (hoy tiene siete), de manera que les meteríamos a los catrachos cinco puntos de diferencia con solo dos partidos por jugar, lo que nos da prácticamente como mínimo el tercer lugar de la hexagonal.
Hacemos este comentario para que en caso de que Estados Unidos nos saque un empate en casa, los aficionados no se vuelvan locos y pidan a gritos la cabeza del entrenador.
Y no se trata de una defensa al colombiano “a priori”; se trata de congelar las emociones y poner a trabajar el entendimiento y la razón.

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