Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 26 Julio, 2013

Cabeza fría señores; cabeza fría.
Si los costarricenses, tan apasionados a la Selección Nacional, buscan las reacciones de la prensa deportiva colombiana y la de los seguidores de la selección cafetera cuando Jorge Luis Pinto era su director técnico, van a encontrar similitudes con lo que hoy sucede por aquí.
Querido y odiado; alabado y criticado; catedrático del fútbol e ignorante; estudioso y terco; trabajador y sordo; supradefensivo y táctico.
Don Jorge Luis es como don Óscar Arias; como los Yankees de Nueva York; como el Saprissa: querido u odiado. Sin términos medios.
Desde que lo nombraron técnico de Costa Rica un sector muy numeroso del entorno de nuestro fútbol se puso en su contra y quedaron a la espera del primer traspié en su trabajo para exigir que le corten la cabeza. Las redes sociales, anónimas y asquerosas propician que caiga la guillotina.
Los enemigos del colombiano ya proyectaron el descalabro: vamos a perder en el Estadio Nacional con Estados Unidos y con México; en Honduras caeremos con los anfitriones y quizá derrotemos a Jamaica. ¡Adiós Brasil!
Nos va a suceder lo mismo que con Kenton.
¡Fuera Pinto ya!
Ese es el caldo de cultivo que se cocina cuando estamos a cuatro partidos de lograr la clasificación al Mundial; cuando solo faltan seis puntos para viajar al máximo evento futbolístico del planeta.
Por culpa de Álvaro Saborío; por culpa de un contragolpe, por no tener el seleccionado argumentos ofensivos, limitación que el mismo Pinto reconoce y que es un punto total y absolutamente cierto; en fin, por una pobre Copa Oro y por el carbón que suben a la vitrina del rencor los enemigos del entrenador, se rompió la luna de miel entre seleccionado y afición. La comunión se fue al carajo.
La locura por adquirir una entrada para el juego frente a los estadounidenses; el éxtasis y la expectación que provocaba la confrontación del 6 de setiembre se fue de pique a un congelador.
Perdónenme el término pero de pronto como que estamos “cagados” de miedo y de nuevo somos el peor equipo del mundo.
Sinceramente no creemos que esto sea el camino correcto; pocos desean analizar con seriedad lo sucedido futbolística y tácticamente en los partidos frente a Estados Unidos y Honduras yerros incluidos. Privan los errores en el trabajo de Pinto; se prioriza el rencor que el estímulo.
¡Oh ticos más patéticos que gustan de cavar su propia tumba!

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