Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 15 Julio, 2013

Los costarricenses en su mayoría esperaban un resultado de 10 a 0 al final del partido de la Selección frente a Belice, pero solo se ganó 1-0 y con autogol.
En la conferencia de prensa previa al juego, Jorge Luis Pinto manifestó que se contentaba con un triunfo mínimo, como previniendo lo que vendría y advirtiendo de una vez a la prensa tica que Belice era cualquier cosa menos un pastel.
Desde luego que el resultado final y la pobreza que presentó la Tricolor a la hora de definir frente al marco beliceño, llama a la preocupación porque eso de estar desperdiciando oportunidades de gol se puede pagar caro ante rivales de mayor peso, como son los que siguen en esta misma competencia y luego en la hexagonal.
Estamos de acuerdo con el entrenador criollo de que Costa Rica no jugó mal frente a Belice, pero “la botadera” de goles es lo que queda grabado en la retina de los aficionados y les deja un justo sinsabor en la boca.
Desde luego que hubo exceso de confianza; desde luego que hubo jugadores, casos específicos de Kenny Cunninghan y Osvaldo Rodríguez cuando entró de cambio, que quisieron aprovechar la supuesta “debilidad” del rival para buscar lucimiento personal y así ir abriendo espacio a una posible convocatoria final para Brasil, si es que vamos y esto colaboró poco para el éxito del grupo.
Quedó la impresión de que el motivo principal para que no se presentara un resultado mucho más amplio en favor de Costa Rica, fue la aparente debilidad de un contrincante al que había que golear antes de jugarse el partido. Mentalmente, la Tricolor no se vio trabajada para asimilar un marcador decoroso frente a Belice, un triunfo cómodo pero no holgado y conforme se desarrolló el partido y no se presentaba la goleada por ninguna parte, los jugadores de la Tricolor se desconcentraron, se vieron confundidos, perdieron ocasiones de gol en cantidad generosa y dieron como conclusión un cotejo nada agradable a los ojos de los aficionados.
A los futbolistas de la “Sele” les faltó profesionalismo.
Estamos seguros de que frente a Estados Unidos mañana, en la ciudad de las oropéndolas en Baltimore, veremos a una Costa Rica más semejante y acorde a como ha jugado en la hexagonal y bien distante de sus opacas presentaciones en la Copa Oro. La calidad del rival así lo exige y los jugadores se van a preparar mentalmente muy, pero muy diferente de un partido a otro.

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