Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 13 Abril, 2013

Cleveland. De nuevo suspendieron el tercer partido de la serie entre Indios y Yanquis, a pesar de que el tiempo del jueves fue mucho mejor que el del miércoles.
Lamentablemente a eso de las 6.50 de la tarde empezó a caer una llovizna sobre el Progressive Field que no arreció, pero tampoco amainó y a las 9 en punto de la noche se anunció que el juego estaba suspendido por segunda noche consecutiva. Nada de gracia nos hizo a mis compañeros de viaje, José Fabio Pérez Merino y Renato Mirabelli, ni a nuestro amable anfitrión el Dr. Manfred Baumgardner. La verdad que viajar de San José a Cleveland, comprar boletos para el béisbol y perder los partidos no es gracioso. Lo que no nos explicamos el grupo de ticos es por qué la administración de los Indios, conocedora del mal tiempo que impera en la ciudad y dada la suspensión del primer juego, no programó el del jueves para horas de la tarde. Mis amigos “yanquistas” dicen que fue por miedo, después de la paliza que les dieron los Bombarderos a La Tribu en los dos primeros juegos de la serie 11-6 y 14-1.
Retornando al ambiente futbolero del país, alborotado sobre todo por la estrepitosa derrota del Alajuelense en Pérez Zeledón, que tiene a los monarcas en la cuerda floja, repasar que los dos partidos de la noche de sábado son de gran relevancia, porque el Cartaginés tiene una nueva oportunidad de probar que su liderazgo es firme y la caída ante el Saprissa un traspié pasajero, cuando reciba al Santos de Guápiles que parece ser se hundió en la parte más alta del campeonato con tres derrotas en fila. En el Fello Meza los discípulos de César Eduardo Méndez tienen quizá la última oportunidad de lavarse la cara y volver a intentar entrar en zona de clasificación.
Al frente, al equipo de Javier Delgado ya se le acabaron los ahorros y perdió el cómodo colchón de puntos que tenía almacenado. Tan simple que si pierde con Santos y Pérez Zeledón le gana este mismo sábado a Herediano, la cima se empata. El Team también va por lo suyo, por su meta, que no es otra que terminar en el primer lugar en la fase de clasificación, un logro algo lejano hace cuatro fechas, pero que la cadena de victorias de los florenses puso al alcance. Si pierde Cartaginés y gana Herediano, los rojiamarillos se ponen en la nuca de los azules a una unidad de distancia.
Y, el domingo, el clásico. Saprissa puede congelarlo: le sirve el empate, pero la Liga tiene que calentarlo. Está obligada a triunfar.
Una victoria del Saprissa haría sonar las cornetas de que el fútbol nacional va a tener un nuevo monarca.

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