Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 28 Marzo, 2013

La derrota de Honduras en Panamá, le da enorme valor al punto que sacó Costa Rica en ese mismo territorio.
En esta dramática, apretada y sufrida hexagonal de la Concacaf, empatar de visita es oro puro, un mérito que suman Jamaica (en México); Costa Rica (en Panamá); México (en Honduras) y Estados Unidos (en México).
Lo complicado es empatar como local, traspié que vivieron canaleros, jamaiquinos, mexicanos y hondureños. Ahora, después de tres fechas, ningún equipo ha perdido como local, lo que proyecta cierta ventaja aritmética a las selecciones que en la segunda vuelta tienen tres partidos en casa, caso de la nuestra.
En la hexagonal no hay fugados, ni hundidos.
Solo tres puntos (victoria de uno combinada con derrota del otro), separan al líder, Panamá, del colero, Jamaica y si repasamos que los canaleros han jugados dos partidos en su patio, en cambio los jamaiquinos debieron viajar a México y Costa Rica, plazas complicadas, no es mucha, por no decir que nada, la ventaja de los ahora punteros. Precisamente Panamá, debe ir al Azteca y venir al Estadio Nacional, dos sedes difíciles de donde Jamaica al menos se trajo un punto.
De manera que nada está resuelto.
Sorpresivos los tres empates mexicanos que tienen a su director técnico Chepo de La Torre devorando verbalmente a los silbateros de turno, señal de ansiedad e impotencia; los Estados Unidos no parecen tan mediocres como los pintan y en México se lavó el rostro tras su derrota en Honduras y la tragicomedia de Colorado y a los catrachos los frenaron apenas en su primera salida del infierno de San Pedro Sula.
Volviendo a casa, Costa Rica por lo menos derrotó a Jamaica y ganó el partido en que menos lució.
Comprendiendo que Jamaica no es Guyana y que golear a un rival como que no está para esta hexagonal, es difícil explicar por qué la Tricolor no alzó vuelo la noche del martes.
No hubo consistencia ofensiva; fue imposible mantener y sostener un dominio de las acciones; el terreno de juego en esta ocasión no fue copado por la nieve, sino por las piernas, velocidad y potencia física de los canarios de la visita. Jamaica cubrió a la oncena criolla como las brumas nublan las frías tierras de la Vieja Metrópoli.
Un manto de piernas y rostros negros copó los movimientos de la Selección Nacional y la limitó, vaya ironía, a la victoria.
Repito: la limitó a la victoria.
Entendamos entonces lo relevante del triunfo.

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