Logo La República

Sábado, 15 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Viernes 23 noviembre, 2007


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
[email protected]  

Nos da la impresión de que los tentáculos “democráticos” de la Fifa no han alcanzado el cuerpo de la Unión Europea de Fútbol (Uefa) con el propósito de “charralear” como lo hace en otras zonas del mundo, la sana competencia del fútbol.
Acaban de finalizar las eliminatorias para que todas las selecciones nacionales europeas buscaran un lugar para la próxima Eurocopa y desde el inicio de la competencia las reglas quedaron muy claras y la alcahuetería y el premio a la mediocridad desterradas.
Se formaron siete grupos y se dictó la orden de que solo los ocupantes de los dos primeros lugares de cada uno de ellos, iría a la fase final cuya sede será compartida por ese par de bellas naciones geográficas que son Austria y Suiza.
Nada, pero absolutamente nada de esa nueva corriente de alcahuetería y premio a la mediocridad que empezó a “planificar” la Fifa, de dar chance a que sigan vivos selecciones y equipos pésimos, muy malos, regulares y requetemediocres, con eso de los repechajes, los mejores terceros, el menos malo de los cuartos lugares, en fin, eso que Joseph Blatter empezó a inventar para cazar los votos suficientes en regiones de fútbol de quinto mundo con tal de mantenerse en su sabrosísimo puesto.
Inglaterra, la soberbia y poderosa selección inglesa, repleta de estrellas, se quedó fuera de la Eurocopa; si esta selección jugara en las eliminatorias y torneos que la Fifa organiza en América, probablemente los ingleses como mejor tercero del grupo E, se hubieran enfrentado a Serbia o a Escocia, mejores terceros de los grupos A y B para tener otro chance de clasificación.
¡Nada que ver!
Inglaterra no tuvo la capacidad de derrotar a Croacia en el último partido jugado en Wembley y con esa derrota, por incapaces sus jugadores y su entrenador, quedaron eliminados de la Europa 2008.
Todo lo contrario a lo que sucede en nuestra zona de Concacaf, donde el premio a la mediocridad permite prácticamente en todas las competencias relevantes a niveles de clubes y selecciones nacionales, que se llenen de oportunidades de sobrevivir en torneos en los que no hacen méritos para salvarse del naufragio.
Costa Rica, con su derrota en Guatemala, debió quedar eliminada de una sola vez de asistir a las próximas olimpiadas. El equipo de Hernán Medford y el cuerpo técnico como responsable de esa derrota, no tuvieron la capacidad —igual que Inglaterra— de, mínimo, empatar un partido que daba el pasaporte a la siguiente fase preolímpica.
Sin embargo, el mediocre repechaje, ese vulgar premio a la incapacidad que ha sido un cáncer letal para el verdadero desarrollo futbolero de zonas pobres en calidad de juego, como la nuestra, permite la serie Costa Rica-Panamá para que sobreviva el menos malo, mientras todo nuestro fútbol se hunde en un pantano de indiferencia y de repudio, reflejado en ese creciente ausentismo del aficionado a las gradas.