Gaetano Pandolfo

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Jueves 8 Noviembre, 2007

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo

Notificado de una presunta demanda que la asesoría legal de la Caja presentó contra la Federación de Fútbol por algunos rubros sociales no cancelados, incluyendo entre estos el renglón de viáticos a dirigentes, cuerpos técnicos y jugadores de los diferentes procesos que se manejan en la “casa de los sustos”, el presidente del Comité Director, don Eduardo Li, decidió jugar de víctima y salió en defensa de los intereses de la dirigencia por el lado del “pobrecito”.
“Si la Caja nos demanda y nos embarga”, respondió el jerarca federativo, “por entregarles a los güilas de las selecciones menores, refrescos, galletas, agua y un poquito de dinero como pago de viáticos, no lo volveremos a hacer, dejaremos a los juveniles e infantiles botados y no participaremos en las futuras competencias internacionales”, dijo más o menos así el presidente de la Federación.
Lo que escribimos no es textual, pero más o menos por ahí fue enfocada la defensa del dirigente por la osadía de la Caja de demandarlos.
Don Eduardo y sus compañeros del Comité Director, una vez que se instalaron en el Ejecutivo, decidieron ponerse cómodos y tratar de “no joder” a sus antecesores, es decir, al Ejecutivo que presidió don Hermes Navarro, que pasó a la historia entre muchas otras cosas, por el desorden público y manifiesto de sus finanzas, al punto de que se tuvo que contratar una auditoría externa que, como sucede en todos los órdenes de un país donde reina la impunidad, su informe final nunca se hizo público.
Durante muchas semanas desde que renunció a su cargo don Walter Niehaus, el Comité Director trabajó sin presidente y los federativos, como que se pusieron de acuerdo para no revolver ni ventilar en público situaciones heredadas de la gestión anterior.
Finalmente no se supo nada de la publicitada auditoría; no se supo nada a conciencia de la real situación del Proyecto Gol; no se supo nada de sumas millonarias que se solicitó a los cuerpos técnicos que trabajaron en ruta al estrepitoso fracaso en Alemania, devolvieran; en fin, no se supo nada de nada.
Con la asunción de Eduardo Li, tampoco.
Entró a funcionar como por arte de magia el suceso que convierte a Costa Rica en un país sin sanción, el escándalo de los tres días hábiles y todo lo que en su momento se le cuestionó con razón o sin ella a la gestión que presidió Navarro, hoy duerme el sueño de los justos.
Sin embargo, hubo un renglón donde el anterior Comité Ejecutivo hizo derroche de beneficencia: el pago de viáticos a los delegados que viajaron al exterior, no una vez, no, 11 ó 15 veces, bien forrados en dólares.
Hoy que los abogados de la Caja van sobre esto, don Eduardo Li en lugar de denunciar el despilfarro en viáticos de sus antecesores, se va por el lado fácil de convertir en víctimas a los jugadores menores sin enfrentar la realidad. Paso en falso sin duda.

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