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Viernes, 14 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA DE TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Sábado 27 octubre, 2007


NOTA DE TANO

Gaetano Pandolfo

La enorme diferencia actual entre el Deportivo Saprissa y Liga Deportiva Alajuelense la marcan dos jugadores: Alonso Solís y Walter Centeno.
Otra secundaria se enmarca en la falta de líderes en el equipo rojinegro.
Desde que se fue Luis Antonio Marín, la Liga no encuentra un jugador que saque al equipo de los baches durante los encuentros, de atrás hacia delante, una limpia transición que por ejemplo tenían los erizos con Marín en la zaga, Wilmer López en la línea media y Rolando Fonseca en el ataque.
Hoy Alajuelense no tiene líderes en el terreno de juego y eso, aunque no pasa por lo futbolístico, pesa y mucho; Harold Wallace, Wardy Alfaro y los dos Cristian en la cintura, no son líderes naturales y en ellos se asienta hoy la responsabilidad de echarse al resto del joven equipo en sus hombros, asunto que no han logrado pese a las buenas intenciones.
Sin sus líderes naturales, José Francisco Porras, Jervis Drummond y Víctor Cordero, todos ausentes en el clásico del jueves, fueron más líderes en el Saprissa, Gabriel Badilla y Ronald Gómez que todos los de la Liga juntos.
En la cancha es notoria la diferencia entre un equipo y el otro cuando la bola llega a los pies de Alonso y Paté en el Saprissa, que a los “botines” de Pablo Herrera y Batata en el otro.
Podemos dejar al margen al resto de los jugadores; podríamos comentar y hasta afirmar que los cuatro defensas de cada equipo lo hicieron bien; que Try, Porras, Badilla y Núñez jugaron igual que Wallace, Nassar, Salazar y Víquez; que lo que hicieron en el clásico Borges y Barrantes, también lo cumplieron Myrie y Montero; que el Mambo Núñez y Solórzano jugaron igual o parecido a Gómez y Arrieta, pero lo que nunca podríamos escribir es que Pablo Herrera y Batata, supuestamente los formadores de juego en la Liga, dibujan en la cancha acciones similares a las que montan Alonso y Centeno cada vez que les llega la pelota.
Se nota, y esto ya es viejo porque viene desde que Alonso decidió explotar su talento en los clásicos —la sabiduría de Paté es más añeja—, una diferencia abismal entre un equipo y el otro, marcada en las funciones de estos cuatro jugadores.
Todos sabemos que Pablito Herrera no es un creativo, pero si lo alinean de volante a la par de Myrie y Montero (medios de marca), es para que lo sea o al menos lo intente; Batata apenas se acomoda y Berny Solórzano no se ganó la confianza de Restrepo, de manera que ahí nace todo; ahí en esa parte vital de todo equipo, el Saprissa con Alonso y Centeno marca la enorme diferencia; de ahí nacen los 13 clásicos sin victoria rojinegra, supremacía que tiende a alargarse, cuando vemos que a don Carlos no le responden ni Cunninghan, ni Gabriels, ni Gabas, ni Berny, ni nadie.
Habrá que volver a uniformar a Pablito Izaguirre a ver si acaso.

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