Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Miércoles 24 Octubre, 2007

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
[email protected]  

¿Por qué no se va?
¿Qué lo detiene?
Lo que hizo o dejó de hacer en 22 años no lo va a aumentar, mejorar, remendar o terminar de destruir en dos y pico que le restan a su nuevo periodo.
Repudiado por el 94% de los costarricenses según encuesta de La Nación y con todos sus vínculos dirigenciales rotos con los organismos, dirigentes, autoridades, personas y atletas que tienen que ver con el olimpismo costarricense… ¿qué poderosa tentación lo hace seguir en el cargo?
Prestigio no tiene; buena reputación, tampoco; se aferra a un puesto porque sabe que tiene el respaldo de organismos internacionales. Entre ellos se entienden.
Con más de 140 salidas al exterior en sus 22 años de gestión, suponemos que son muy pocos los países que le falta por conocer. ¿Será que no conoce Pekín y desea visitarlo a raíz de las próximas olimpiadas?
No creemos esto.
Estamos casi seguros que desde que China fue escogida como sede de los Olímpicos 2008, los presidentes de los comités olímpicos del mundo se las habrán ingeniado para darse una vueltita por allá con la excusa que sea.
Quizá él haya ido a conocer la historia patética del ejército de Terracota para inmortalizar a su pequeña tropa olímpica aquí. ¡Qué más guerrero de terracota que su leal escudero!
Si no es por prestigio, que no lo tiene y tampoco hay espacio para empezar a ganarlo; y si no es por turismo, pues no le queda en el universo país por conocer, ¿qué lo sostiene?
¿Por qué le da tanto miedo marcharse?
¿Qué teme que se descubra en su ausencia?
¿Qué beneficios produce la teta que no hay forma de destetarse?
Si trabaja ad honórem, si su servicio al deporte costarricense es un voluntariado, si su gran sacrificio de tantos años por los atletas costarricenses pareciera ser no ha sido comprendido por una mayoría aplastante de su entorno, si esta incomprensión mayoritaria e injusta hacia su enorme trabajo provoca malestares y dolores en sus seres más queridos… ¿por qué no se va?
Abogado de profesión, litigante de muchísimos años con magnífica clientela en la capital y el Norte, no le sería difícil readaptarse a la sociedad civil y laboral del país, tras renunciar al cargo.
Recuerdo haberlo visitado varias veces en su bufete en el centro de San José y comprobar entonces que, aparte de su novel trabajo al frente de los cinco aros en nuestro país, trabajaba fuerte en labores propias de su profesión.
Me parece ver a su secretaria afanada en asuntos legales ajenos al olimpismo.
Entonces, con este panorama y bajo el escenario actual, da mucho que pensar y da suficiente espacio para especular sobre las razones que tiene para no viajar tranquilo a casa, con el deber –según él— cumplido y abrir las ventanas para que un aire fresco renueve la cúpula del CON.
¡Dinero! ¿Será esta la razón?