Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 23 Octubre, 2007

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
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Perdieron el Real Madrid y el Barcelona.
Perdió Milán.
Perdió Roger Federer.
Perdieron Hamilton y Alonso.
Perdieron los Indios de Cleveland.
¡Cayeron los grandes!
¡No! Esto es una broma.
La pura verdad que mis queridos Indios se orinaron en sus pantalones y fueron electrocutados por el flujo eléctrico que emerge en el Fenway Park de Boston; los calcetines rojos los aniquilaron en tres partidos consecutivos para ganar el derecho de ir a la Serie Mundial contra Colorado.
Después de colocarse a solo una victoria de ir a su primera Serie Mundial en diez años, la Tribu no pudo liquidar en casa con su as C.C. Sabathia en la “lomita”, y se vio obligada a cerrar la serie en Boston, donde la potente maquinaria que lideran David Ortiz y Manny Ramírez, hizo mesa gallega.
El último juego antes de la masacre tuvo tres momentos culminantes que Cleveland no supo resolver a su favor.
En la apertura del sétimo episodio, ganando Boston 3-2 y con un out, Kenny Lofton llegó a segunda gracias a un error de Julio Lugo.
Franklin Gutiérrez bateó una línea por tercera base, la bola pegó en la almohadilla y siguió su curso; el empate a tres estaba consumado. Caprichosamente la bola dio un giro, se abrió a la izquierda, pegó con un muro de protección a los fotógrafos y se metió en el terreno de juego, cerca de donde estaba el jardinero izquierdo Ramírez.
La acción confundió al “coach” de tercera de los Indios, Joel Skinner quien detuvo a Lofton en tercera y no le permitió viajar al plato. La rapidez de Kenny le hubiera permitido llegar sin problemas. En todo caso, con hombres en primera (Gutiérrez) y tercera (Lofton) y un solo out, todavía la carrera del empate estaba viva.
Pero, Casey Blake quizá se precipitó y bateó al primer envío para una doble matanza que sentenció la serie a favor del anfitrión. Cerrando el sétimo, un jonrón de Petroia con hombre a bordo puso el 5-2 en la pizarra. Pero en la apertura del octavo se embasaron Sizemore y Cabrera, de los Indios, sin outs y venía a batear el corazón de la formación, 3, 4 y 5 bate: Hafner, Martínez y Garko. Ninguno hizo nada, mérito del cerrador Papelbon. Después llegó la masacre con una Tribu hincada, impotente y frustrada. Así, Boston hizo fiesta, anotando siete carreras en dos episodios para humillar.
Como Indio me duele el quedar a la orilla del camino; el equipo jugó pésimo en Boston; se canceló un derecho de piso muy caro; con excepción de Paul Byrd y Trot Nixon, para todos los demás Indios era su primera serie de postemporada y esa falta de experiencia la pagaron con varios errores, algunos mentales.
Sin embargo, como fanático de la Tribu le agradezco al equipo por tantos momentos maravillosas que me hicieron vivir a lo largo de la temporada. Los Indios son hoy un equipo respetable del béisbol profesional.