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Martes, 11 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Sábado 20 octubre, 2007


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
[email protected]  

Costa Rica es un puro vacilón.
Dentro del drama que conlleva ser testigo de cómo un borracho que ya hizo daño colisionó, huyó, volvió al volante y mató, y pasar al día siguiente a observar muerto de la risa al abogado defensor de Jorge Nery Carvajal decir a los periodistas que ya tenían listas las “cajitas” que ellos sabían serían decomisadas por el OIJ, en la causa que se le inició al jerarca, uno no sabe si reír o llorar.
Uno supone que un decomiso a una entidad, empresa, organismo público o privado, familia o persona, debe ser un acto sorpresivo y jamás anunciado.
¿Qué pruebas de las que puede necesitar el ciudadano que presentó la denuncia contra don Jorge Nery podrían hallar los sabuesos del OIJ en la sede del Comité Olímpico si dieron varios días de plazo al acusado para preparar su estrategia defensiva?
El presidente del CON es una persona inocente hasta que un tribunal sentencie lo contrario; un ex funcionario de ese Comité acusa a Carvajal de varios delitos que debe probarlos en un juicio.
Pide una intervención a las instalaciones del CON; uno supone que solicita a la justicia costarricense un secuestro legal de información, que puede resultar básica y fundamental a la hora del debate judicial.
Hablamos de papeles, de facturas, de grabaciones, de archivos en gavetas y computadoras. Hablamos de todo tipo de documentación que puede calificarse de “comprometida”.
Esa documentación “comprometida” es la que pide el acusador sea decomisada en las instalaciones del Comité Olímpico. Más de diez días después, el OIJ se presenta a efectuar el decomiso; un decomiso anunciado.
¿Esperan nuestras autoridades judiciales de verdad hallar documentación “comprometida”, tras un allanamiento avisado con anterioridad?
El abogado de Jorge Nery lo dijo ayer a la prensa.
“Teníamos las cajas listas, envueltas y empacadas; ya sabíamos que el OIJ vendría al CON, cualquier día de estos. No tenemos nada que ocultar”, dijo el defensor del jerarca olímpico. ¿Estarían esas cajitas envueltas y con lazos navideños?
¿ Don Adrián Pearson, amigo leal de Carvajal, compañero de fatigas, sacrificios y viajes, y quien está a tiempo completo en la sede del CON en Coronado, habrá invitado a los funcionarios del OIJ a tomarse un cafecito para facilitar la diligencia?
¿Cómo un funcionario del OIJ puede esperar hallar documentación “comprometida” en este allanamiento, si el acusado tuvo todo el tiempo del mundo para –en caso de que existiera– desaparecerla?
Ya escuchamos las justificaciones de siempre; los procedimientos legales impiden actuar de hecho; se debe correr con los términos que dictan los códigos.
La ley y la justicia a favor del conductor ebrio y del funcionario acusado.
En estos caldos de cultivo es de donde emergen fuertes y poderosos los “Hugo Chávez”. Ahorita se nos va a venir uno, por pendejos.